Short Stories

Narraciones y visualizaciones de la pobreza y la precariedad en la literatura y el cine latinoamericanos del siglo XXI

Description
Narraciones y visualizaciones de la pobreza y la precariedad en la literatura y el cine latinoamericanos del siglo XXI
Categories
Published
of 23
All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
Related Documents
Share
Transcript
  1 Buttes, Stephen and Dianna C. Niebylski. “Narraciones y visualizaciones de la pobreza y la  precariedad en la literatura y el cine latinoamericanos del siglo XXI.” Pobreza y  precariedad en el imaginario latinoamericano del siglo XXI  . Editado por Stephen Buttes y Dianna C. Nieblylski.Editorial Cuarto Propio: Santiago de Chile, 2017. 13-44. ISBN: 978-956-260-867-1.  2 Narraciones y visualizaciones de la pobreza y la precariedad en la literatura y el cine latinoamericanos del siglo XXI Stephen Buttes y Dianna Niebylski Según las cifras del anuario estadístico de 2014 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe o CEPAL (división de la Organización de las Naciones Unidas [ONU]), un 28 % de la población latinoamericana y caribeña vive bajo el nivel de pobreza, y de estos un 12 %  vive en condiciones de extrema pobreza. Este porcentaje, según CEPAL, refleja una disminución considerable del índice de pobreza registrado por las estadísticas de comienzos de 1990 (cuando se calculaba que un 48 % de la población en los países latinoamericanos vivía bajo el índice de pobreza), pero aun así es una medida inaceptablemente alta: unos 167 millones de personas son  víctimas de la pobreza y, de ellos, 71 millones viven en la indigencia 1 . Es difícil saber hasta qué punto estos números reflejan el porcentaje inestable y mutable de los llamados “nuevos” pobres, clasificación que empezó a usarse en la década de 1980 para señalar a todo un sector de la clase media y de obreros asalariados que perdieron sus trabajos a raíz del avance de la economía global y del fracaso de la agenda neoliberal, que prometía rescatar a millones de personas de la pobreza y en cambio pauperizó a miles de personas que antes pertenecían a la clase media o ambicionaban pertenecer a la misma 2 . Con la llamada nueva pobreza se inicia un renovado interés en estudiar el fenómeno. Esta creciente preocupación científica y académica se debe, en parte, a los nuevos temores y ansiedades experimentadas por grandes sectores de la clase media y de la clase obrera estable al tener que enfrentar la posibilidad de caer indefinidamente en la categoría del pauperismo; pero también se debe, en igual o mayor medida, a la reformulación del concepto de pobreza en las últimas décadas.  Al reemplazar el concepto de pobreza como condición meramente económica por el de “pobreza humana”, el Informe sobre Desarrollo Humano 1997 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reconoce que la pobreza “tiene muchos rostros”. Estos incluyen, además de la falta de ingresos para una subsistencia básica, falta de acceso a la educación, falta de agencia política y cultural, falta de servicios de salud, y la vulnerabilidad a la pobreza ecológica o contaminación ambiental. Igualmente notable en esta reformulación institucional de la pobreza es el reconocimiento de que las vicisitudes a las que están expuestos los pobres los reduce a una miseria psíquica y mental difícilmente reflejada en las estadísticas oficiales sobre la pobreza. “ Detrás de estos rostros de la pobreza ” , dice este Informe , “ se oculta  3 la sombría realidad de vidas desesperadas, sin salida y, con frecuencia, gobiernos que carecen de la capacidad para enfrentar la situación ” (  iii) 3 .   El reconocimiento de que la pobreza económica conlleva diversas formas de  vulnerabilidad social, demográfica y afectiva ha inspirado a sociólogos, filósofos y antropólogos a estudiar detenidamente el fenómeno desde distintas ópticas. Por lo tanto, en todas o casi todas estas perspectivas analíticas aparecen una y otra vez los términos precariedad y exclusión 4 . El sociólogo polaco Zygmunt Bauman declara que en la actualidad la relación del Estado con sus parias (entre los que se encuentran, además de los pobres, los refugiados y desterrados a causa de conflictos políticos, religiosos o étnicos) difiere de la marginalización y exclusión a la que eran sometidos los pobres en épocas anteriores. Tanto en Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias como en Trabajo, consumismo y nuevos pobres  , Bauman nota que si históricamente los pobres fueron siempre relegados a los márgenes de toda sociedad, en la “modernidad” neoliberal todo aquel que es incapaz de participar activamente en la sociedad de consumo es tratado com o “residuo humano”, “superfluo” y “desechado por ser desechable  , cual botella de plástico vacía y no retornable o jeringuilla usada” (164) 5 . Siguiendo un razonamiento similar, Saskia Sassen insiste en que el término exclusión ya no es adecuado para describir el tratamiento de las masas de pobres, marginados y refugiados, cuya subsistencia es cada vez más precaria. En Territorio, autoridad y derechos. De los ensamblajes medievales a los ensamblajes globales (2010) y en  Expulsiones. Brutalidad y complejidad en la economía global   (2015), la conocida socióloga argumenta que desde la década de 1980, la erosión de las categorías modernas de territorio, autoridad y derechos, produjo una explosión de personas y poblaciones que más que excluidas han sido “expulsadas”  de nuestras sociedades. “Las personas que llamamos ‘pobres’, ‘desplazados’ o ‘discapacitados’” nota Sassen, “no son personas que no hemos podido incluir en nuestra sociedad, sino gente que hemos decidido expulsar activamente” 6 . En este contexto económico y social, han surgido nuevos modelos para medir las tasas de marginalizados, excluidos y expulsados. En la introducción a  Multidimensional Poverty Measure and Analysis  , Sabina Alkire, directora de la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford, les reprocha a otros economistas la falta de ingenio y de imaginación a la hora de retratar la multidimensionalidad de la pobreza. Según Alkire, el discurso económico se limita a repetir una y otra vez que la pobreza es multidimensional sin saber cómo comunicar una imagen convincente de la compleja y mutable condición que buscan medir. Citando un pasaje de Los  Miserables   de Victor Hugo, Alkire nota que el famoso escritor puede crear en un párrafo una imagen de la pobreza que las gráficas y estadísticas económicas, por más detalladas que sean, no alcanzan a hacer visible ni sensible. El inesperado pero alentador mensaje de Alkire es que la  4 economía tiene mucho que aprender de la literatura en su (re)presentación de la pobreza (   Measure and Analysis 1-2) 7 . Desafortunadamente, el pasaje al que se refiere la economista resulta ser un ejemplo paradójico en el contexto de su texto, dado que retrata a un personaje para quien su pobreza, a veces extrema y caracterizada por diversas carencias, no presenta ni un mínimo obstáculo a su felicidad. Es, por lo tanto, una representación totalmente unidimensional de la pobreza. Al obviar lo problemático de su selección, Alkire se expone  –  y expone a Hugo  –   a la famosa negativa de Gayatri Spivak, para quien el intelectual  –  escritor o crítico  –   está condenado a falsificar la voz del sujeto postcolonial. Lo que quiere notar la influyente economista es la preocupación que fomentó nuestro interés en preparar el presente volumen, o la interrogante sobre lo que pueden aportar los estudios de cine y la crítica literaria a estas reformulaciones de la pobreza. En resumidas cuentas, Alkire hace hincapié en la necesidad de darle un rostro, y una  voz  –  o mejor dicho, perfiles y voces  –   a las estadísticas y al estudio científico de distintos tipos y grados de pobreza para lograr transmitir la complejidad de esta realidad para quienes la experimentan a largo o corto plazo y en distintas circunstancias. Otros estudiosos de la pobreza y la precariedad en la literatura, y más recientemente en el cine, notan lo que señala la economista: que es solo desde la representación, la dramatización, o la visualización de la experiencia particular de la pobreza, que la experiencia de la misma puede ser comunicada en términos afectivos y por lo tanto convincentes. Es también desde estos imaginarios simbólicos que quienes tienen la buena fortuna de no haber experimentado nunca en carne propia la pobreza o la precariedad que la acompaña pueden empezar a imaginarlas. Este volumen ha sido pensado y planeado para explorar desde distintas perspectivas críticas y en un marco transnacional lo que pueden aportar los imaginarios simbólicos a una mayor comprensión  –  racional y afectiva  –   de la experiencia de la pobreza y de las vidas precarias que resultan o giran alrededor de esta. Al mismo tiempo, los ensayos aquí reunidos tienen muy presente la compleja relación entre la realidad de la pobreza y su representación literaria o cinemática 8 . Con este doble objetivo, hemos reunido 19 ensayos que reflexionan sobre estas interrogantes desde distintas perspectivas críticas y distintas tradiciones literarias o cinemáticas  –  tradiciones que reflejan en mayor o menor grado herencias nacionales pero también influencias transnacionales. No todos los ensayos hacen referencia concreta a la pobreza económica, pero todos sin excepción giran alrededor de personajes, discursos y circunstancias caracterizados por la marginalidad, la vulnerabilidad, la exclusión, el desplazamiento o la violencia que acompañan o resultan de la precariedad laboral, la inseguridad de quienes no saben cómo asegurarán la cena o la vivienda del día de mañana, o la frustración y la violencia de quienes se encuentran atrapados en barrios, ciudades o mercados que amenazan con eliminarlos o expulsarlos.  5 La estructura del volumen refleja ciertos puntos neurálgicos en el análisis de las obras literarias y cinemáticas aquí estudiadas. Todos los ensayos reflexionan, en mayor o menor grado, sobre la relación entre la estética o estéticas de las obras estudiadas y la imagen o imaginario de la pobreza que surge de estas decisiones formales. Varios de los artículos, particularmente aquellos sobre obras que reflejan nuevas modalidades o versiones de la pobreza, tocan la preocupación política además de económica al criticar el neoliberalismo económico y el mercado global. Otros interrogantes aquí tratados con frecuencia incluyen la preocupación sobre quién(es) narra(n) o filma(n) la pobreza y para quién; la relación entre la pobreza y otros tipos de marginalización; y las posibles conexiones entre los distintos rostros de la pobreza o la precariedad que emergen de estas obras y la estructura formal de la(s) obra(s) estudiada(s). Las nuevas formulaciones y definiciones del concepto de pobreza que informan las múltiples disciplinas que actualmente componen los estudios de la pobreza también informan los imaginarios simbólicos examinados en este volumen.  Aunque un repaso detallado de la conceptualización de la pobreza a través de la historia requeriría de un mapeo demasiado extenso y sería de limitada utilidad en este contexto, resulta necesario resumir brevemente las reformulaciones de la pobreza, o de la nueva pobreza, que han influido implícita o explícitamente en la dirección o los enfoques de los análisis críticos de las representaciones literarias y cinemáticas aquí reunidas. Resemantizaciones de la pobreza y la precariedad El Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD mencionado al comienzo de esta introducción fue elaborado con la ayuda del economista y Premio Nobel indio Amartya Sen, quien a fines de 1970 propuso una reformulación de la pobreza que traspasa y revisa los métodos convencionales de evaluar el problema. En “¿Igualdad de qué?” y subsiguientes publicaciones sobre el tema como Desarrollo y libertad  , Sen reconoce que la pobreza de ingresos es un grave problema pero insiste en que, en términos económicos, la pobreza es relativa (por ello rechaza la medida monetaria diaria utilizada por el Banco Mundial y otras organizaciones). Lo que distingue y en última instancia atrapa al pobre en su miseria, según Sen, es su falta de “capacidades” para funcionar y participar de la vida social y cultural de su sociedad. Según el informe citado, estas capacidades deben incluir una educación suficiente, junto con el desarrollo de ciertas destrezas, para entrar en el mercado laboral, pero como lo han notado otros estudiosos, el famoso economista nunca elabora un catálogo preciso de estas capacidades. Sí lo hace la filósofa estadounidense Martha Nussbaum, quien además de reconocer las capacidades externas implícitas en las propuestas de Sen, considera igualmente necesario el desarrollo de ciertas
Search
Tags
Related Search
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks
SAVE OUR EARTH

We need your sign to support Project to invent "SMART AND CONTROLLABLE REFLECTIVE BALLOONS" to cover the Sun and Save Our Earth.

More details...

Sign Now!

We are very appreciated for your Prompt Action!

x