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SAN ROMÁN ARANDA, Roberto, Las fuentes de las obligaciones, México, McGraw-Hill, 1998, 118 p. E,I Derecho1 civil, en muchas de sus aristas, no ha tenido el mismo "despegue" doctrinal que se le ha dado a otras disciplinas. Por ello, la
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  SAN ROMÁN ARANDA oberto, Las fuentes de las obligaciones México, McGraw-Hill, 1998, 118 p. E,I Derecho1 civil, en muchas de sus aristas, no ha tenido el mismo "despegue" doctrinal que se le ha dado a otras disciplinas. Por ello, la presente obra representa una novedad, tanto por el tema como por el tratamiento que se le da al mismo. La lectura, fluida y concreta, está dirigida a l& estudiantes, que son para el autor los destinatarios principales de esta obra. Esto se entiende del autor, doctor en Derecho por la Universidad Panamericana, pues se ha desempeñado como pro- fesor en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monte- rrey, campus Estado de México, así como en la Universidad del Valle de México, campus Lomas Verdes. Así, su labor docente, desarrollada durante más de trece años, gracias a la cual ha incursionado en el estu- dio e investigación del Derecho civil, en especial el derecho de las obligaciones, rinde frutos en la publicación de esta obra. No pcos tratadistas han llegado a afirmar que el derecho de las obligaciones es de las áreas más importantes del complejo entramado del derecho. Sanromán s une a ellos y aborda las fuentes de las obligaciones en la legislación civil mexicana. El mismo autor reconoce al contrato como la más importante de las fuentes y se ocupa de pro- fundizar en ella. La importancia del tema es añejo, desde el Derecho romano la o'bli- gación ha sido concebida como' una relación jurídica por virtud de la cual una persona denominada deudor se encuentra constreñida a efec- tuar alga a favor de otra persona llamada acreedor. Las Instituciones de Justiniano señalaban que era el vínculo jurídico que constriíie a una persona a pagar alguna cosa, según las leyes de la ciudad; por su parte, en el Digesto se estableció que la esencia de las obligaciones no consiste en convertir algol en cosa o servidumbre nuestra, sino en com- peler a otro a darnos, hacernos o prestarnos algo. Y si la definicibn de obligaci6n ha sido un tema que ha despertado el interés de la mayoría de los tratadistas, el de las fuentes también ha cautivado a numeroso público. Las posiciones, a decir del maestro Rojina Villegas, pueden agruparse en dos grandes grupos, según el número de fuentes que se tomen en cuenta. De esta forma se conside- ra al grupo de los dualistas, principalmente doctrina francesa, y una tendencia contraria, caracterizada porque enumera las distintas fuentes autónomas. Si bien el autor de la obra mencionada no s ocupa de  www.juridicas.unam.mx Esta revista forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM http://biblio.juridicas.unam.mx  DR © 2000. Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Derecho  abordar a profundidad estos temas, no podemos dejarlos pasar desa- percibidos. Del Derecho romano tenemos la clasificación que considera como fuentes de las obligaciones a los contratos, los cuasicontratos, los deli- tos y los cuasidelitos. Esta clasificación se adoptaría en el Derecho francés con la codificación napoleónica. Recordemos que Lacantinerie consideraba como fuentes de las obligaciones al contrato, a la decla- ración unilateral de la voluntad y a la ley. En apreciación de Colin y Capitant se consideraban como fuentes al contrato, la promesa uni- lateral, los actos ilícitos, el enriquecimiento injusto y la gestión de negocios. Por su parte, Demogue retomaba la célebre división romana y señalaba al contrato, a la voluntad unilateral del deudor, el delito, el cuasidelito y el cuasicontrato como fuentes de las obligaciones. Para Planiol, las fuentes de las obligaciones se reducen a dos: el contrato y la ley. Josserand distingue cuatro fuentes: los actos jurídicos jcon- tratos y promesas unilaterales), los actos ilícitos (delitos y cuasidelitos), el enriquecimiento sin causa y la ley. Y podemos seguir mencionando las clrisificaciones adoptadas por numerosos doctrinarios sin encontrar acuerdo al respecto. Incluso, basta revisar los textos sobre derecho de las obligaciones (derecho personales o de crkdito), como también em- pieza a manejarse en la doctrina), para entender que, aún hoy día, las opiniones al respecto aparecen divididas. Volviendo al libro que nos ocupa, es de destacar, cómo el autor ha decidido planear su exposición: En el primero de cuatro apartados, dedicado a las obligaciones, revisa el concepto de obligación y recurre a la doctrina clásica para afirmar que la obligación es entendida como el vínculo jurídico en virtud de la cual una persona llamada acree- dor, sujeto activo, tiene el derecho de exigir (constreñir) a otra persona llamada deudor, sujeto pasivo, una prestación determinada, que puede consistir en un dar, un hacer, o un no haoer. Este vínculo da, además, la posibilidad de forzar al deudor en caso de que incumpla con tal obligacihn. l respecto es de señalar que la tendencia moderna se ins- cribe en sustituir, en la definición, la denominación vínculo por la de relación, pues se argumenta que el "vínculo" denota un concepto estático y "relación" implica lo dinámico, característica de la relación obligacional, que constituye precisamente la acción necesaria para crear el débito del deudor y la facultad del acreedor.l MART~NEZ LARC~N avier Antonio Teoria general de las obligaciones Mkxico Pereznieto Editores 1997 p. 11  www.juridicas.unam.mx Esta revista forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM http://biblio.juridicas.unam.mx  DR © 2000. Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Derecho  El segundo apartado lo utiliza para referirse a las fuentes de las obli- gaciones, entre las que inscribe el convenio y el comntrato, así como la declaración unilateral de la voluntad, el enriquecimiento ilegítimo, la gestión de negocios y los hechos ilícitos. Respecto de los contratos revisa la autonomía d'e la voluntad, los elementos de existencia y validez, su interpretacidn, así como la clasi- ficación y estructura. De la declaración de voluntad retoma los elemen- tos e la oferta al público, destacando la oferta de venta, la promesa de recompensa, el concurso con promesa de recompensa, la estipulacih a favor de tercero y los documentos civiles pagadero's a la orden 0 al portador. Del enriquecimiento ilegítimo señala co,nceptos y elementos; refiere al pago de lo indebido como especie del enriquecimiento ile- gítimo caracterizándolo como la entrega de una casa que no se tenía obligacióa de entregar. De la ges,tión de negocios señala su concepto y antecedentes. Al referirse al hecho ilícito lo define, retornando la definición de Gutiérrez y González, como "toda co,nducta culpable por ddo 1 negli- gencia, que pugna con un deber strzcto sensu, con una manifestación unilateral de voluntad 0 coa lo acordado por las partes en un co'nven- nio". Asimismo se ocupa de sus requisitos, y señala que para que se dé un hecho ilícito se requiere que a se realice la conducta antijurí- dica; b) exista la culpa; c se ocasio,ne un daño y que, además, d) exista una relaci6n de causalidad entre el hecho y el daño causado. Se refiere puntualmente a la reglamentacidn civil aplicable, en especial al capí- tulo del Código Civil denominado De las obligaciones que nacen de los actos ilícitos". Sobre esta denominació'n señala que el tbrmino acto está mal empleado pues en el acto la persona desea las consecuencias previamente establecidas en la norma, milentras que en el hecho no se desean las consecuencias jurídicas, por lo que sugiere que la correcta denominacion del citado capítulo debiera ser "Dle las obligacio~nes que nacen de los hechos ilícitos". Por último se refiere al abuso del derecho y considera como "otras fuentes generadoras" de obligaciones o,bjetiva y subjetiva. Utiliza el tercer apartado de la obra para e~~tudiar e manera con- creta el caso de la responsabilidad otbjetiva y subjetiva como causa gen eradora de las obligaciones, dis'ting~ien~do su vez, según se trate, entre contractuales y extracontractuales. Adhiere a la definicih de C,arnelutti señalando que la responsabi- lidad civil es la obligacion de sapolrtar la reacción que el ordenamien- to jurídico vincula al causar daños; señalando además que 10s elementos  www.juridicas.unam.mx Esta revista forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM http://biblio.juridicas.unam.mx  DR © 2000. Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Derecho  necesarios para que se dé la re~poas~abilidad ivil son: un daño cierto, material o moral y una relación de causalidad, considerada como el lazo o relación directa d'e causa efecto entre el hecho generador de la responsabilidad y el daño. Destaca que es responsable no sóilo el que obra o se abstiene ilícitamente (coln culpa), sino también el que lo hace lícitamente (responsabilidad objetiva o riesgo, creado$. Asimismo señala que la fuerza mayor en algunos casos y la exclusiva culpa de la víctima tienen sobre la acción de responsabilida'd civil el mismo efecto preclusivo, porque suprimen ese lazo de causa a efecto. Al referirse a la respon~~abilidad bjetiva sostiene que para su exisr tencia s'e requiere de tres elementos: el uso de mecanismos u o'bjetos peligrosos, un daño (material o moral) y la re1ació.n de causalidacl entre el daño' y el objeto pdigr0~0. Por cuanta hace a la responsabilidad subjetiva m'encioaa que se distingue de la objetiva en que en ésta no existe culpa, mientras que en la subjetiva sí, requiriéndose para que se configure la existencia de un hecho ilícito, un daña y la relación entre la culpa (intencional o imprudente) y el daño. Al referirse a la no1 imputabilidad de la responsabilidad señala que la ley excluye o exime de responsabilidad en dos situaciones: el caso fortuito1 y la fuerza mayor, ya que se considera que constituyen razo- nes que hacen imposible el cumplimiento de la obligacibn, recalcando que en el derecho hay un principio que rige la materia de la respon- sabilidad: a lo imposible nadie está obligado. Por último aborda el tema de los daños y perjuicios, así como la indemnización que S ocasiona por retraso de cumplimiento de la obli- gación. De lo's primeros reitera las definiciones consagradas en el ord,enamiento civil: daño es la pérdida o menoscabo sufrido en el p trimonio por la falta de cumplimiento de una obligacibn y perjuicio es la pi-ivacióln de cualquier ganancia lícita que debiera haberse obte- nido con el cumplimiento de la olbligación. Por cuanto hace a la indem- nización señala que para Gutiérrez y González indemnizar es restituir las cosas al estado que guardaban antes de que se produjera el hecho dañoso lícito o ilícito. Y s610 cuando ello no fuere posible, en pagar el daño y perjuicio. Describe do6 tip de indemnización: compensate ria y moratoria. En el último apartado) se refiere también, de manera superficial, al daño moral y a la responsabilidad del Estado, al tratar los "daño's cau- sados por los funcionarios y otros sujetos que señala el Codigo Civil". En ambos casos no da definición alguna, salvo la establecida en el Código Civil para el daño moral.  www.juridicas.unam.mx Esta revista forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM http://biblio.juridicas.unam.mx  DR © 2000. Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Derecho  ,Cabe destacar el correcto uso que hace el autor de las tesis juris- prudenciales para clarificar algunos de los conceptos abordados, lo que seguramente redundara en beneficio del lector, que suma al bagaje dosctrinal la interpretación judicial. El sistema tradicional de enseñanza del derecho ha ubviado, en no pocas ocasiones, la imprtancia que representa para el futuro abolgado el mundo de las decisiones judicia- les. Afortunadamente se nota que poco a paco hay un cambio de acti- tud al respecto, y esta obra es muestra clara de ello. Quizá pueda reprocharse al autor la escasa apo~rtaci~6n ersonal que se brinda en el desarrollo del trabajo, puesto que constituye su obra una concienzuda recopilación de opiniones doctrinales, así como la bien ponderada utilización de material jurisprudencial. Lic. David CIENFUEGOS ALGADO Profesor de Matemáticas Aplicadas al Derecho en la Facultad de Derecho de la UNAM.  www.juridicas.unam.mx Esta revista forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM http://biblio.juridicas.unam.mx  DR © 2000. Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Derecho
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