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La mirada en el espejo. El viaje de Manuel Payno a Estados Unidos (1845)

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  101  La mirada en el espejo Si bien, ese el primer momento e su via inepeniente, México se pensaba a símismo como nación, es ecir, como una colectivia soberana otaa e institucionesy por eso e ientia política. 1 El hecho era que el nuevo país apenas responía alconcepto que, para 1843, comenzó a ofrecer a sus usuarios el iccionario e la AcaemiaEspañola, probablemente el ms empleao a la sazón en el muno e habla hispana, enel sentio e ser “el conjunto e los habitantes en alguna provincia, país o reino”. 2 El “carcter e la nación” era incluso ms ifícil e escribir. José María Luis Mora,un aguo observaor e su mbito, eclararía en 1833 que el carcter “mexicano” sehallaba toavía en proceso: resultaba “emasiao reciente la existencia e Méxicocomo nación para que los rasgos que hayan e eterminarlo aquieran la estabilianecesaria y puean ser conocios y marcaos como tales […]” 3 Sin embargo, si tomamos como guía las palabras e Benito María Moxó, un bene-ictino cataln que visitó la Nueva España a principios el siglo xix , en el sentio eque “la extraña reunión y combinación e toas las pasiones, e toos los vicios y e to-as las virtues e los particulares” etermina el carcter nacional, 4 poríamos ecir  La mirada en el espejo. El viaje de Manuel Paynoa Estados Unidos (1845) Ana Rosa S uárez A rgüello 1 Annick Lempérière, ¿Nación moderna o republicana barroca?    México 1823-1857  , en http://nue-vomuno.revues.org/ocument648.html?format=print (fecha e acceso: 2 e septiembre e 2006). 2 La Acaemia Española,  Diccionario de la lengua castellana . 7a. e. Mari, Imprenta Real,1832, p. 555 en http://buscon.rae.es/ntlle/ (consultao el 25 e enero e 2007). Es interesante señalar  que en la edición anterior, esta denición aún no existía. La Academia Española,  Diccionario de lalengua castellana . 6a. e. Mari, Imprenta Nacional, 1822 en http://buscon.rae.es/ntllee/ (consultaoel 25 e enero e 2007). 3 José María Luis Mora, Obra histórica. I. México y sus revoluciones . Investigación, recopilación,selección y notas e Lillian Briseño Senosiain, Laura Solares Robles y Laura Surez e la Torre. México,Instituto Mora / Sep , 1987. (Obras completas,   iv ), p. 69. 4 Benito María e Moxó, Cartas mejicanas. Facsímil de la edición de Génova, 1839 . Pról. eElías Trabulse. México, Funación Miguel Alemn, Biblioteca Mexicana, 1995, pp. 20-21. Moxó fueun beneictino cataln, quien estuvo en 1804 en la Nueva España, one escribió un libro ( ibid  ., pp. xxi - xxiii ).  102      LA MIRAdA EN EL ESPEJO que, para cuando Mora publicó su reexión en  El Indicador  , 5 los pocos compatrio-tas que viajaban ya por el muno, conseguían escubrir algunos rasgos propios a travése lo nuevo, esto es, e contrastar el “ellos” con el “nosotros”. 6 Asomémonos rpiamente a las conclusiones obtenias por Lorenzo e Zavala en1830 y por Rafael Reynal y Carlos Gastelum e 1832 a 1834, a raíz e su periplo por Estaos Unios, país al que en México muchos suponían ms ichoso y al que, acaso emanera un tanto isparataa, eseaban imitar. 7 Veamos cómo lo que relataron sobre el país que habían recorrio proceía e lo que miraban y vivían a su paso, pero también,y en el fono, e quiénes eran ellos, habían sio o querían ser, y el país el que veníane imaginaban, 8 inuyó en la construcción de su discurso “patriótico” o “nacional”. Seguimos en esto a Juan A. Ortega y Meina cuano ice que al contar “sus im- presiones y apresar la novea que pasaba ante sus ojos”, los viajeros expresan “su  ser  por su contrario, por el no-ser  ”. Esto es, cada uno “responde en última instancia alvehemente deseo de expresar el alma propia y armar sus aspiraciones por contraste con las ajenas”. 9 ¿Qué pistas, pues, nos procuran Zavala, Reynal y Gastelum sobre “el alma” y las“aspiraciones” e los mexicanos e los años 1830? Si partimos e que los tresformaban parte e la élite política y criolla e entonces, e que sus ieas eran liberales, defendían la independencia, la república federal y la democracia, y anhe-  laban para México una ruta e avance material, resulta eviente que percibieronal vecino el norte como amirable: fuerte y libre, en pleno aelanto económico,con cuerpos sociales y políticos sólios. 10 dese esa posición, veían a México, por contraste, como una nación ébil, ataafanticamente al ayer, sin una estructura que ayuara al progreso económico, con una población atrasaa, con organismos ébiles, y la tarea e ponerse al ía en cuanto atransportes y comunicaciones, inustria y enseñanza. Si bien los tres se jactaban e la 5 Se trataba e un semanario en el que colaboró urante los años e 1833-1834. Ms tare reuniólos materiales que había publicao, los cuales sacó a la luz la Librería e Rosa en París, en el año e1836.  Apud  J. M. L. Mora, op . cit  ., p. 11. 6 Tomás Pérez Vejo, “La construcción de las naciones como problema historiográco: el caso del muno hispnico”, en  Historia Mexicana , vol. 53, núm. 2, octubre-diciembre de 2003, p. 279. 7 Véase, por ejemplo, José María Bocanegra,  Memorias para la historia de México independiente.1822-1846  . México, Instituto Cultural Helénico/Instituto Nacional e Estuios Históricos e la Revo-lución Mexicana/ fce , 1987, 4 vols. (Clsicos e la historia e México, 1), p. 329. 8 Beneict Anerson, Comunidades imaginadas: reexiones sobre el srcen y la difusión del na -cionalismo . Tra. e Euaro L. Surez. México, fce , 2005. (Popular, 498),  passim. 9 Juan A. Ortega y Meina,  México en la conciencia anglosajona . México, Antigua Librería Ro- breo, 1955, 2 vols. (México y lo mexicano, 13 y 22), pp. 43-44 y 50. Véase también Ingri E. Fey yKaren Racine, “Introucción”, en Strange Pilgrimages: Exile, Travel, and National Identity in Latin America, 1800-1900’s . Wilmington, delaware, Scholarly Resources Books, 2000. (Jaguar Books onLatin America, 22), p. xi . 10 Ana Rosa Surez Argüello, “Imaginar a la patria en la istancia. Cuatro viajeros mexicanos en Estados Unidos a nes de la primera república federal”, México, Instituto Mora (en prensa).  ANA ROSA SUáREZ ARGüELLO      103 emancipación y autonomía e la comunia nacional que se inventaban, les parecía queEstaos Unios había e ser el faro que guiara a su país, para Zavala lo conveniente erala imitación casi total; para los otros, en parte, pues expresaron uas sobre algunosvalores feerales y emocrticos. 11 El iscurso e estos viajeros, que coinciía en el pasmo ante los avances econó-micos y políticos el vecino el norte, no es similar sobre aspectos sociales y culturales.Los tres repelieron la esclavitu y la exclusión e los negros. Sin embargo, en tantoque Zavala encarecía a los estaounienses por su amor al trabajo, afn e progreso yesarrollo social (alta tasa e instrucción, ifusión e la prensa, liberta religiosa, entre otros) y descalicaba el “carácter mexicano” por su amabilidad, cortesía y sociabilidad habituales, que le parecían proucto e culturas ecaentes y serviles, los otros os valo-raron los logros e los vecinos, aun cuano en algunos aspectos les juzgaban hipócritas,y exhibían orgullo por el moo e via, los hbitos y los sentimientos propios. 12 El tema a tratar en este ensayo es si esta miraa al espejo estaouniense, y la imagen de México reejaba entonces, y que —como se ha dicho— ofrecía algunos rasgos del “carcter nacional”, se mantenía quince años espués, justo en la víspera e la guerra que enfrentó a ambos países, o arrojaba algún brillo o paño nuevo o no advertido en el ecenio e los treintas el siglo xix . Recurriremos, para tal cosa, a otro viajero, quien por esas fechas visitó Estaos Unios.  Payno y México Antes e sentarnos al lao e Manuel Payno en los navíos, trenes y iligencias que lo transportaron por el país vecino, será necesario revisar el equipaje biográco y culturalque cargaba consigo, los pesados baúles y velices que inuyeron en su manera de pro - ceder, reexionar y escribir durante y después de las varias semanas que permaneció en el exterior. 13 ¿Quién era Manuel Payno? Si con los años tornó en político y letrao prominentee nuestra historia, 14 lo cierto es que el ía en que se embarcó en el puerto e Veracruz,Payno era un perioista poco conocio, quien marchaba con una comisión especial el presiente Herrera bajo el brazo. Formaba parte e la seguna generación e viajerosmexicanos que recorrieron Estaos Unios. 15 Proceía el sector alto e la clase meia, 11    Idem . 12    Idem . 13 Ignacio Manuel Altamirano,  La literatura nacional. Revistas, ensayos, biografías y prólogos . México, Porrúa, 1949. (Escritores mexicanos, 54), t. iii , p. 95. 14 Se recomiena el libro recientemente publicao por diana Irina Córoba Ramírez,  Manuel Payno. Los derroteros de un liberal moderado . México, El Colegio e Michoacn, 2006 [Premio Luis Gonzlezy Gonzlez]. Es posible que se trate, a la fecha, e la biografía ms completa sobre este personaje. 15 A esta generación e viajeros pertenecen también Justo Sierra O’Reilly, Luis e la Rosa, JuanRomero e Terreros, Bernabé Loyola y Justo Veytia. Victoria Lerner Sigal,  La idea de Estados Unidosa través de los   viajeros mexicanos . Tesis. México, El Colegio e México, 1971, p. 18; Justo Veytia,  104      LA MIRAdA EN EL ESPEJO a aquel que incluía a quienes ejercían un trabajo e monta entro e la aministración  pública, y al que se vinculaban “los profesionales que cultivan el intelecto”, aun cuan-   do a lo largo de su vida, lindó con el sector bajo de la misma clase, pues —sin bienes onegocios importantes— sufría de alguna penuria e inseguridad. 16 Era, aems, y comose les llamaba entonces, un “hombre e bien”, esto es, un “hombre religioso, e honor,e propiea, e eucación y e virtues”. 17 Tenía 25 años al partir. disfrutaba e bienestar material; aunque su familia no poseía granes recursos, sí vivía con cierta comoia, fruto el trabajo e su pare, con muchos años de carrera continua y destacada en asuntos nancieros, pese a los vaivenes reinantes en el país espués e la inepenencia, y gracias a las relacionese on Manuel, primo el general y ex presiente Anastasio Bustamante. Era, aems,un creyente; su mare, oña Josefa, le había transmitio certiumbres y fervores. 18 Elambiente e sosiego oméstico en el que creció hicieron e él un iniviuo e buentrato, que sabía roearse e amigos, y gustaba e coearse con las clases altas y e vi- vir bien: “sus aspiraciones —resume su gran amigo Guillermo Prieto— eran de gente encopetaa”. 19 Se trataba e una persona instruia, aunque su eucación formal se había reucioa alguna escuela e primeras letras e la capital, one aems e leer y escribir, seenseñaban las operaciones aritméticas, y cuya peagogía bsica se poía resumir enla frase: “El rigor es el manjar con que se ebe alimentar a la juventu”. 20 A los trece, o catorce años, comenzó a asistir al Colegio de Jesús, dirigido por el doctor Mora, ese el cual observó el impulso y los efectos e las reformas liberales e 1833. Elgusto le uró poco pues la institución cerró sus puertas a la caía e su protector, Valentín Gómez Farías. Con todo, es posible que estos meses inuyeran, a la larga, en las tenencias políticas e Payno, si bien la base e su cultura la construyó en elhogar y por su cuenta. 21 Por entonces, ingresó a la burocracia como “meritorio” e la dirección General eRentas, lo cual le suministró conocimientos que le renirían frutos años espués. Perono esistió e sus gustos intelectuales. Y, a partir e 1836, se sumó a las sesiones ela Acaemia e Letrn, grupo eciio a “mexicanizar la literatura”, aun cuano, sin Viaje a la Alta California, 1849-1850 . México, Instituto Nacional e Antropología e Historia, 2000.(Papeles e familia). 16 Torcuato S. di Tella,  Política nacional y popular en México, 1820-1847  . Tra. e María Antonieta Neira Bigorra. México, fce , 1994, p. 18. 17    Apud  Michael P. Costeloe,  La república central en México, 1835-1846  . Tra. e Euaro L.Surez. México, fce , 2000, p. 35. 18 d. I. Córoba Ramírez, op . cit. , pp. 23-24 y Robert duclas,  Manuel Payno et  Los banios eRío Frío. México, Institut Francais ’Amérique Latine, 1979, pp. 8-19. 19 Guillermo Prieto,  Memorias de mis tiempos . Pról. de Horacio Labastida. México, Porrúa, 1996. (Sepan cuntos…, 481), p. 32. 20 Manuel Payno,  El hombre de la situación . E., estuio crítico, cronología y notas e Jorge Ruease la Serna. México, Alfaguara, 2003. (Clsicos mexicanos), pp. 79-81. 21 d. I. Córoba Ramírez, op . cit. , pp. 27-30; R. duclas, op . cit. , p. 23; G. Prieto, op . cit. , p. 35.  ANA ROSA SUáREZ ARGüELLO      105 caer en un nacionalismo a ultranza, sino a esarrollar una prosa y una poesía en la quelos personajes, el entorno, el lenguaje, las costumbres, entre otros, corresponierancon la propia realia. 22 El grupo lo inujo a estuiar a un sinfín e autores clsicos y románticos, y al comentar sus escritos, le hizo consciente de sus atributos y aquezas narrativas. dos veces por semana, aems, se reunía con varios amigos, quienes “le-los e amiración” al oírlo, colaboraban en su aiestramiento en el arte e contar. 23 En 1839 inició una etapa e viajes y estancias en lugares istintos a la capital. En Matamoros procedió como ocial de la aduana; en Guanajuato, como turista y reportero;en Fresnillo estuvo a cargo del estanco de tabaco. La temporada —que se extendió hastamediados de 1843— le sirvió para hacer nuevas amistades, probar la vida en provincia y conocer las comarcas aleañas. Cabe señalar que, en el entretanto, no ejó e leer nie componer textos que enviaba a la prensa e la ciua e México. 24 de regreso en ella, se unió a la reacción el iario  El Siglo XIX  y irigió, juntocon Guillermo Prieto,  El Museo Mexicano , revista e tenencia nacionalista. Ignacio Cumplido, editor del primero, lo envió como reportero a Veracruz a nes de 1843. De vuelta en la capital, se colocó en la Aministración e Tabacos, y e estas os activi-aes se ocuparía a lo largo el año siguiente. 25 Payno llevaba pues consigo, al salir para el exterior, varios baúles y velices quele ayudarían o estorbarían a la hora de denir su caminar o descubrir a los otros. Gozaba e una sólia formación religiosa e intelectual, ieas liberales, peromoeraas, así como e un saber burocrtico que le permitiría apreciar las prcti-cas e los estaounienses. Llevaba, aems, un faro pesao: el e la patria, la patria mexicana en la que había crecio, y que en 1845, año e su partia, parecíatener, luego e muchos años, una pequeña esperanza: los liberales moeraos como Payno conaban en que el nuevo presidente —José Joaquín de Herrera— lograra impulsar al país a salir el caos absoluto en el que había vivio por ms e 20años. Él consieraba que México ha “ao un paso gigantesco hacia su felicia, presentano al muno un ejemplo e que las bayonetas y la fuerza armaa sonnaa ante la opinión e un pueblo”. 26 22    Ibid  ., p. 96. Vid  . ángel Muñoz Fernnez,  José María Lacunza: estudio y recopilación . México,Factoría Eiciones, 1997 (Los muchachos e Letrn), p. 19. 23 d. I. Córoba Ramírez, op . cit. , pp. 35-36; R. duclas, op . cit. , pp. 27-28; G. Prieto, op . cit. , p. 61. 24 d. I. Córoba Ramírez, op . cit. , pp. 41, 45 y 47; R. duclas, op . cit. , pp. 31, 33, 37-40, 46, 48 y 55;Barbara A. Tenenbaum, “Manuel Payno y los banios el erario mexicano, 1848-1873”, en  Historia Mexicana, vol. 44, núm. 1, julio-septiembre de 1994, pp. 74-75. 25 d. I. Córoba Ramírez, op . cit. , pp. 43 y 48; R. duclas, op . cit. , pp. 55-56 y 59; María Ester Pérez Salas, “Las revistas ilustraas en México como meio e ifusión e las élites culturales”, enGraziella Altamirano Cozzi, coor.,  En la cima del poder. Élites mexicanas, 1830-1930 . México,Instituto Mora, 1999, p. 27. 26 Manuel Payno, “IV. Fragmentos e viaje”, en Crónicas de viaje por Veracruz y otros lugares .Comp., present. y notas e Boris Rosen Jélomer, pról. e Blanca Estela Treviño. México, Conaculta,1996. (Manuel Payno. Obras completas, 1), p. 211.
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