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Tabuybula yuracare

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    Proceedings published July 2012 kellogg.nd.edu/STLILLA   Tabuybula ‘nuestra lengua’: La enseñanza del yuracaré como segunda lengua en un programa de revitalización lingüística y cultural Pedro Plaza Martínez Pedro Ovio Plaza Martínez, *  quechua, educador, lingüista; es actualmente docente investigador del Programa en Educación Intercultural Bilingüe para los países de la Región Andina (PROEIB Andes), del Postgrado de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Mayor de San Simón, Cochabamba. Es especialista en lingüística en el Instituto Nacional de Estudios Lingüísticos (INEL) en La Paz y en la Universidad de Indiana, profesor de Inglés en el Instituto Normal “Simón Bolívar” en la Paz, y doctorado en el Institute of Latin American Studies, Universidad de Liverpool. Ha sido profesor y director del Instituto Nacional de Estudios Lingüísticos, profesor de quechua en la Universidad Mayor de San Andrés, y docente investigador en la maestría del PROEIB Andes. Sus áreas de interés incluyen quechua, enseñanza de segundas lenguas, lenguas indígenas, revitalización lingüística y pueblos indígenas. Algunos libros recientes son Qallarinapaq. Curso básico de quechua boliviano  (2010) e  Historia, cultura, lengua y educación de la Nación Yurakaré  (2012). *  Los contenidos de esta ponencia son de responsabilidad exclusiva del autor, no comprometen ni al CEPY, la FUNPROEIB Andes, al PROEIB Andes ni a la Universidad Mayor de San Simón.    Resumen Los yuracarés habitan el Trópico de Cochabamba y están esparcidos en cinco departamentos de Bolivia, su lengua es el yurakaré o tabuybula ‘nuestra lengua’, cuentan con 2829 personas que se adscriben al pueblo yurakaré (Censo 2001). El contacto con la sociedad nacional, en lo lingüístico, ha puesto el tabuybu en contacto con el castellano y desencadenado un proceso de sustitución lingüística poniéndola en serio riesgo de extinción; concretamente, mientras abuelos y adultos son bilingües, la mayoría de los niños son monolingües en castellano. Sin embargo, en la actual coyuntura  política (asunción de un Presidente indígena) † , se ha reavivado el interés por mantener y fortalecer las lenguas indígenas. En este contexto, el Consejo Educativo del Pueblo Yurakaré (CEPY) realizó una investigación sociolingüística (2010), para documentar el estado del tabuybu frente al avance del castellano. Uno los componentes de la investigación fue la elaboración de una cartilla-guía para la adquisición del tabuybu como segunda lengua, con el fin de proporcionar una herramienta útil para promover la recuperación y revitalización de la lengua indígena en las comunidades yuracarés. En la ponencia, se describe el contexto y la propuesta de revitalización utilizado la cartilla. La cartilla se aparta de los métodos tradicionales de enseñanza de segundas lenguas como el método audio-lingual y adopta, más bien, el enfoque comunicativo, enfatizando el uso lingüístico. Más específicamente, asumimos que la adquisición se produce en el uso real,  por lo que minimizamos los ejercicios puramente lingüísticos y priorizamos el uso significativo de la lengua para realizar actividades diversas en el aula y fuera de ella. El gran problema que debíamos resolver para diseñar la cartilla fue que los docentes que enseñan en las escuelas de comunidades yuracarés son monolingües en castellano o  bilingües en castellano y quechua, aimara o trinitario; por tanto, la cartilla también tenía que  promover la adquisición del tabuybu por parte del docente. Para eso diseñamos las actividades de la guía, con los instructivos en tabuybu y sus traducciones al castellano. Entonces, la propuesta es que el docente al dar repetidamente las instructivas en tabuybu adquiera la lengua y los niños la adquieran al escuchar estas instructivas para realizar las actividades. Complementariamente, planteamos la participación de la familia y la comunidad  para promover la adquisición del tabuybu. †  Evo Morales Ayma jura como Presidente de la República de Bolivia el 22 de enero de 2006.  STLILLA-2011 Proceedings Plaza Martínez 1 Tabuybula ‘nuestra lengua’: La enseñanza del yuracaré como segunda lengua en un programa de revitalización lingüística y cultural Introducción En esta ponencia presentamos tres temas: una caracterización del pueblo yurakaré, la revitalización del tabuybu ‘nuestra lengua’, y algunas reflexiones en la coyuntura. 1. Contexto, ubicación, número de hablantes Fabre cita diversas fuentes, cada una de las cuales, adivinando cantidades diferentes del número de yurakarés existentes, según las épocas: 2.800–3.000 yuracaré  con “mediano uso etnolingüístico” esparcidos en un mínimo de cincuenta comunidades (Diez Astete & Riester 1996); el 23,7% de los yuracaré  es monolingüe castellanohablante, siendo el 71.9% de dicho grupo bilingüe yuracaré-castellano  y el 1.2% monolingüe en yuracaré  (Rodríguez Bazán 2000); 1.500-2.000 [Kelm 1972; Plaza & Carvajal 1985]; 2.500 hablantes (Ethnologue 1992). (Fabre 2005) En la actualidad, las cifras varían desde 1809 hablantes según ‘la lengua que habla’ hasta 2829 por pertenencia al pueblo yurakaré según el Censo de Población y Vivienda de 2001, 3.333 según la Coordinador Indígena de la Región Amazónica de Bolivia (CIRTB) (Lema 1997:10) y hasta más de diez mil según algunos dirigentes.  STLILLA-2011 Proceedings Plaza Martínez 2 Ubicación El pueblo yuracaré ocupa el área de influencia de la cuenca del río Mamoré especialmente los ríos Ichilo, Chapare, Chimoré, Isiboro, Ichoa, Moleto, y Sécure así como el río Morecillo y las mismas riberas del río Mamoré. Esta región comprende las provincias: Carrasco, Chapare, Ichilo, Moxos, Marbán y los Municipios: Chimoré, Puerto Villarroel, Villa Tunari, Entre Ríos, Moxos, Covendo y Yapacaní en los departamentos de: Cochabamba, Santa Cruz de la Sierra, Beni y La Paz. (Sánchez et al. 2009:10) Algunas características El espíritu nómada Los yuracarés, como es típico en los pueblos indígenas amazónicos, han sido nómadas por miles de años, cambiando de lugar en la búsqueda de mejores condiciones de caza, pesca y recolección de frutos. Según d’Orbigny “De todas estas naciones (tacanas, mosetenes, yuracarés), que por inclinación son cazadores y pescadores apasionados; pero agricultores, solo por necesidad; y que los Yuracarés son los más errantes de todos. (pp. 348 y 349) (citado en Armentia 1902:6) Entre los yurakaré, cuando alguien moría, la familia se mudaba de lugar, poniendo en  práctica su carácter trashumante. Según Querejazu: Al fallecer los abuelos, sus viviendas eran quemadas y cada hijo (o hija) con sus respectivas familias se mudaba a otro lugar para reiniciar el proceso con una nueva Familia Grande. La disponibilidad de la palmera tembe (cuyo fruto tenía connotaciones religiosas, aparte de servirles de alimento y para preparar chicha de tembe, así como para la fabricación de arcos y puntas de flecha), como también la fauna (caza y pesca) en la zona eran también determinantes para mudarse de un lugar a otro. (Querejazu 2005:8) De manera similar, cuando en una familia, el hijo o la hija forman otra familia, la costumbre es hacer su casa en otro lugar, se desplazan, y asientan en un lugar alejado, ‘más tranquilo’. Pero no sólo se mueven las familias, comunidades enteras también se van desplazando, tradicionalmente, por este ‘espíritu nómada’. En Sejsejsamma, algunos  STLILLA-2011 Proceedings Plaza Martínez 3 entrevistados nos contaban de los desplazamientos de mucha gente que se vino desde el Beni hacia estas regiones, ‘venían como hormigas’, en busca de la Tierra Santa. Los movimientos de la población yurakaré hacia los lugares ‘más recónditos’ se ha incrementado desde la creación de la República, por presiones e invasiones externas, incluyendo el avance de los colonos quechuas y aimaras más recientemente. El monte proveía: caza, pesca, recolección, pequeños cultivos. Pero la costumbre de mudarse de lugar periódicamente y los números reducidos de la familia “no representaban un impacto de consecuencias irreversibles para el medio ambiente del lugar. Este equilibrio con el ecosistema les permitió a los yuracarés hacer un uso adecuado y sostenible de sus bosques y ríos durante centurias y quizás milenios.” (Querejazu 2012:4). Las comunidades yurakarés, por estas razones, se van distribuyendo sobre un territorio extenso; y las comunidades pueden aparecer y desaparecer constantemente, de ahí que algunas comunidades se van formando recientemente. Las comunidades de Tres Islas y Soltera son una misma comunidad; pero debido a que los de Soltera se han desplazado más o menos a una hora de distancia (caminando) de Tres Islas, han empezado a nombrar sus  propias autoridades, la tendencia es hacia la consolidación de comunidades separadas. Imagen: Cocinando en la comunidad de Soltera

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Apr 16, 2018

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