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ANOTACIONES EN TORNO AL CONCEPTO DE UNIVERSIDAD

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  ANOTACIONES EN TORNO AL CONCEPTO DE UNIVERSIDADCarlos Augusto Rodríguez MartínezInvestigador GIPRISi bien el término de universidad ha atravesado etapas diversas y ha fluctuado dentro delos horizontes explicativos de cada época 1 , es claro que hoy la universidad es un centroimportante en la sociedad, ella está encargada de formar a los cuadros más determinantesde la dirigencia y del orden social establecido; por ello, sus vínculos con el resto de lasociedad no se pueden restringir a un asunto del estricto espacio de la vida académica. Demanera efectiva la Universidad ejerce un poder claro en el mundo social que no se limitaa las discusiones cerradas en lo teórico; interviene en todos y cada uno de los momentosde la organización de la sociedad y de la cultura.Pareciera obvio el tener que remitirse a ella para explicar las sociedades actuales. Sinembargo, se debe aclarar que, ya no es la Universidad un espacio independiente, que seautodetermine; no puede localizarse por fuera del juego del mundo social dado, y dichoorden la condiciona más allá de lo deseado. Las pugnas en los espacios económicos y políticos intervienen de forma continua en la toma de decisiones y ponen en entredichoconstante la libertad de la Universidad, la que es indispensable para el fortalecimiento del pensamiento. Aquella (la libertad) es un presupuesto indispensable para el pensamiento, yhoy se vuelve otra vez a constreñir. Las condiciones económicas y políticas se hanconvertido en una fuente importante de restricciones al modo del pensar y los hombres seenfrentan a una talanquera que no está por fuera de ellos, sino que es el resultado de sus propias construcciones de lenguaje.Así, el preguntarse por el sentido de la Universidad es volver sobre los caminos que laconstruyeron, no para realizar un viaje panorámico, sino para buscar explicaciones.Remitirse es volver a preguntar y buscar en dichos caminos indicadores que respondan por la actualidad, no se trata de un trabajo que desde la ingenuidad pretenda encontrar enla historia un universo olvidado, arropado por el pasar de los siglos, sino, de poder entender cuáles fueron las premisas de ese caminar nuevo que significó la Modernidad.Pues Universidad es sinónimo de Modernidad, de Libertad y Pensamiento; es en elfundamento un espacio en donde la crítica se ejerce con toda su fuerza, lo que significa 1   Desde que se srcina, en los albores de la baja Edad Media, en el momento en que se está gestando lanueva clase social burguesa y que los saberes tradicionales no logran dar cuenta de las contradicciones dela realidad en sus múltiples manifestaciones. La nueva clase social desde sus orígenes advierte que lasformas sociales establecidas en ese momento, (siglo XII-XIII) no permiten la dinámica del nuevocomplejo social; los baluartes en los cuales se sostiene se pueden y deben transformar. Dichatransformación se logró por diversas vías: la económica con la consolidación de un nuevo sistema de producción, el capitalismo. Ahora lo importante era la riqueza en metálico, y como lo dijo Sombart elespíritu de riesgo. La política, que provocó el derrumbe de los modos medievales de sostenimiento del poder. Aquí es importante resaltar el papel de Nicolás Maquiavelo y de T. Hobbes quienes han definidode un modo bastante claro el carácter de los nuevos hombres y de su relación con el poder político,configurando así el Estado naciente. Al final, el nacimiento de un mundo académico laico, en donde lasecularización del pensamiento se hizo evidente. Los órdenes explicativos derivados de la exégesis bíblica fueron a la larga reemplazados por construcciones racionales y argumentativas. El dogma fuedesplazado por la explicación argumentativa, y la autoridad del clero se vio minada por la de lacomunidad académica. 1  que el dogmatismo no tiene cabida; Universidad y dogmatismo se excluyen. “Sólo por elespíritu crítico y libre ha existido la Universidad, y tanto asegura su muerte la infiltracióndel espíritu dogmático y del autoritarismo como la estática del saber” 2 Ese espaciointelectual y físico, el de la Universidad, fue el idóneo para la construcción de los máscaros preceptos modernos: la Libertad, la Responsabilidad del sujeto y la Dignidad,también, la ciencia como camino explicativo del mundo material, y de las relaciones delos hombres consigo mismos y con los demás. Ya lo advertía Martín Heidegger en esemagnífico ensayo intitulado “La época de la imagen del mundo”, en donde colocabacomo elementos característicos de la nueva época: a la ciencia, la técnica mecanizada, elarte dentro del horizonte de la estética, el obrar humano entendido como cultura, y lasecularización o muerte de Dios. Todos esos niveles presuponen la Libertad, tantoindividual, como colectiva. El espacio donde se asentó dicha Libertad, fue la Universidad,allí la subjetividad se pudo realizar y construir, y esa subjetividad es la sustancia de laobjetividad.Esto es lo que lleva a José Luis Romero a afirmar que: “La Universidad es, por definiciónun ámbito de Libertad”. Libertad que remite a la autonomía, a la autodeterminación delsujeto, tal como la definió Immanuel Kant en 1784, en donde afirmó que la salida delhombre de la minoría de edad es el camino de la Libertad individual, ya que: “la minoríade edad significa la incapacidad de servirse de su propio entendimiento, sin la guía deotro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no reside enla carencia de entendimiento, sino en la falta de decisión y valor para servirse por símismo de él sin la guía de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propioentendimiento!”. Lo que significa que la constante reflexión no es un asunto optativo, noes que se quiera o no pensar, es una condición de lo humano, un estado permanente que sedebe hacer consciente, pues, como advertía Cortázar en “Distante espejo”: “pensandoentre tanto en nada, que es la más horrible forma de pensar”. “Horrible” por carecer deconciencia, de su propia condición, así los hombres se exponen y conducen de modoconstante a la servidumbre.Los hombres no están condenados, son hacedores de su propia situación en el mundo, ydicha conciencia sólo se logra en cuanto son capaces de enfrentar su propia obra, en quese puedan reconocer en el proceso de construcción de mundo, recordando que “La verdadno está cerca, y acaso el destino del hombre no sea su hallazgo sino su búsqueda 3 ”. Y es justo afirmar que allí (en la búsqueda), es donde se asienta la función principal delconocimiento, en otras palabras, de la Universidad.La condición de constante búsqueda significa la renuncia al mundo estático, a lasseguridades preestablecidas, se privilegia el movimiento, la dinámica, sin ella el pensamiento simplemente fallece. Una Universidad quieta y perfectamente definida no es posible, en ese caso, se trata de una estructura inmóvil y a lo sumo un conjunto deedificios empolvados por dentro y por fuera. El pensamiento, si es serio, exige unaconstante renovación. Pero renovar implica poseer algo, haberse apropiado de lo anteselaborado, no es posible moverse sin tener un suelo que sostenga, por eso los espacios dela Universidad se alimentan de modo constante en las fuentes de la contradicción social,en la historia de los hombres, -ya sea que ésta haya sido relatada de manera individual o 2 José Luis Romero. La experiencia Argentina y otros ensayos. Editorial Taurus 2004. Pág. 378. 3 Ibíd. Pág. 406. 2   por la fuerza de la colectividad- y en los pensamientos elaborados, sistematizados y problematizados en períodos precedentes.José Luis Romero, refiriéndose a la reforma de la Universidad en Argentina afirmaba:“La Universidad, como la cultura, se nos aparece como un algo concreto: sus edificios,sus laboratorios y bibliotecas, sus alumnos y sus profesores. Es también un cierto caudalde saber que discurre entre ellos, cierto sistema de pensamiento, cierta imagen de mundo,todo lo cual anida en los espíritus, y preside las relaciones entre los hombres. Pero todoeso no constituye sino una de las facetas de la Universidad, la que vive en el mundo de loshechos, la que hemos heredado. Mas la universidad no es sólo eso. Mucho más que eso,es también la Universidad que queremos hacer para que acoja el saber que vamoscreando, saber nuestro, irrenunciable e intransferible…” 4 . La responsabilidad de laUniversidad va más allá de la mera reproducción de los saberes, ella está comprometidaen la producción de nuevos campos de conocimiento y en la ampliación de los yaestablecidos, de estructuras teóricas más explicativas de la realidad y de formas máseficientes y económicas de dominar la naturaleza. Como ya se anunció, dicha producciónrequiere el recorrer los caminos transitados por las anteriores generaciones; ese caminar no puede ser entendido como un mero reproducir de las situaciones, sino que debe hacer comprensivo el mundo de las relaciones de los hombres, el poder explicar de manerasuficiente cuáles fueron las motivaciones de los distintos grupos humanos y lasconsecuencias de sus actos. Sólo desde ese espacio es posible intervenir con concienciaen la realidad actual, pues la época contemporánea es la síntesis de múltiples factores y de procesos de larga y corta duración (Fernand Braudel). Los estudios centrados en lacoyuntura, cerrados en el momento de la actualidad y marcados por las modas en el pensamiento no alcanzan a explicar la totalidad de las situaciones, sino que hacen undiscurso parcial de los hechos, y dicha parcialidad conduce casi de forma inevitable a unencubrimiento de la realidad. Encubrimiento que no se puede permitir la Universidad, pues allí se esconde, lo más peligroso, es decir, el dogmatismo que privilegia la estática,las respuestas prefabricadas y apenas repetidas por los distintos estamentos, en donde nose accede a la duda y mucho menos a poner en tela de juicio los poderes establecidos y losordenes dados. Estos aparecen como posiciones definidas, unos en sí irremediables ycondenatorios; unos espacios indeterminados, que se hacen imposibles de alcanzar, puesadquieren un carácter sacro, que envuelve todos y cada uno de los lugares.Las aulas de clase se convierten en reproducciones a menor escala de misas, en donde lofundamental es repetir adecuadamente el ritual, el cual transcurre inalterable, los programas y conocimientos son objetos de un eterno devenir sobre sí, de la sucesiónsemestre tras semestre, y que sólo se advierten como diferentes por el pasar de los años enlos docentes, por el encanecer de las cabezas y por la debilidad de las voces, pero en elfondo son los mismos cuadernos ahora amarillentos, y que en muchas ocasiones han perdido hojas, sobre ellos no se ha profundizado, no se han escrito nuevas ideas ytampoco, se ha pensado.Los jóvenes estudiantes se desgastan en dichos espacios, las aulas, ya que si en principiovenían con la añoranza del saber, pronto se dan cuenta de cómo debe ser sucomportamiento. No se hace necesario dedicar largas horas al estudio, se considera undesperdicio profundizar y ampliar los datos y contenidos de las diversas áreas del saber, 4 Ibíd. Pág. 378. 3  no se requiere de conectar un campo con otro. El conocimiento se les aparece como uninmenso archipiélago lleno de pequeños islotes, cada uno de ellos dominado por unregente que más que democrático es un tirano, que aparte de tener la potestad sobre su pequeña realidad tiene el poder de determinar si ellos pueden o no avanzar en los“conocimientos” de ese océano. Sin olvidar que “un profesor mediocre puede que logrealumnos más instruidos pero no más cultos” 5 , aparte que “el uso de la cátedra para la propaganda sectaria es inaceptable e inmoral” (Romero). La poca exigencia académicasumada a la desidia general, lleva a que se convierta la Universidad en un lugar dereferencia para que aparezcan aledaña a ella una serie de negocios que al igual que los parásitos sólo pueden existir por la pereza de los otros. Estos espacios se hacen más quevitales, allí se gastan las energías que no fueron de manera adecuada conducidas por laexigencia de la Universidad. En dichos lugares es fácil reconocer a los estudiantes, puescasi en ningún caso se advierte la presencia de los libros y cuadernos, aquellos estáncondenados a una especie de ostracismo dentro de las maletas.El oscuro panorama descrito, sin duda, se debe a la inercia de la vida contemporánea queha privilegiado la razón instrumental y que cada vez más abandona los principios básicosde la formación. De aquellos que integraban la estructura de la educación moderna, endonde la formación de los ciudadanos y los principios del humanismo eran el motor de laconstrucción de los individuos. Esto fue claramente expresado por Antonio Gramsci: “Laescuela y su enseñanza luchan contra el folklore, contra todas las sedimentacionestradicionales de concepciones de mundo, para difundir una concepción más moderna,cuyos elementos primitivos y fundamentales vienen dados por el conocimiento objetivo yrebelde al cual hay que adaptarse para dominarlo, y de las leyes civiles y estatales, producto de la actividad humana, establecidas por el hombre y, por consiguiente,susceptibles de ser transformadas” 6 . Como se nota para Gramsci el fundamento del proceso de enseñanza y de la educación en general es la posibilidad de comprender paratransformar el mundo, no es el arte por el arte. Pues un conocimiento que se limita a lamera comprensión es tan inoperante como el saber dogmático. Es necesario que laUniversidad genere sentido, que provoque la constante reflexión, lo que repercutirá en unespacio no sólo más amable para los que día a día permanecen allí como funcionarios ydocentes, sino también para los estudiantes, ya que dejará de ser desértico, paraconvertirse en una selva de múltiples matices, en la cual se requerirá del uso constante del pensamiento, pues, “la acción social y cultural no significa solamente realizar obras ydifundir conocimientos. Hay algo más importante aún: hay que suscitar intereses, crear vocaciones, infundir energías, provocar entusiasmos, estimular la capacidad de tantosseres humanos como se pueda para que alcancen conciencia de sí mismos.” 7 El lograr esa reactivación o toma de conciencia del mundo universitario, esa “acciónsocial y cultural”, requiere de entender que: “Actualmente el acento descansa en loinstrumental, en todo lo que –como se dice- pertenece a la herramienta; el individuosingular busca en el estudio una herramienta social, todo amenaza convertirse en unaherramienta: se le quiere seguro eficaz” 8  Así, que la construcción predominante delmundo contemporáneo está bajo la égida de la productividad, entendida como 5 Antonio Gramsci. “Cultura y literatura”. Ediciones Península, Barcelona 1972. Pág. 64. 6 Ibíd. Pág. 61 7 Romero. Pág. 404. 8 Max Horkheimer. “Responsabilidad y estudio” en Sociológica. Editorial Taurus. Pág. 76. 4  rendimiento, la noción de empresa ha desplazado los demás acentos de la vida activa delos hombres, el éxito ahora se mide desde la capacidad adquisitiva. Entonces, la vidaeducativa se convierte en un trampolín para lograr condiciones de existencia dentro de losórdenes sociales establecidos por el capitalismo actual. Los caminos tradicionales delhumanismo, que se habían configurado desde los albores del Renacimiento son paulatinamente desplazados de los espacios vitales de los hombres. La literatura, la poesía, el arte y demás manifestaciones de la cultura entraron en el orden de lo que laEscuela de Investigación Social de Frankfurt denominó como “industria cultural”, endonde lo fundamental es la producción para las masas, el arte dentro del horizonte de lareproducción técnica, y con ella la pérdida del Aura (Walter Benjamín), pero también, lacultura entendida como una necesidad para el mercado, desplazando así, los intereses quela fundaron y la alimentaron por siglos. Dentro de esa nueva condición de la producción,los bienes culturales son afectados de manera radical, pues sus acentos se desplazan almundo de la ganancia; la reflexión teórica sólo adquiere sentido dentro de los estrechoscampos de “centro comercial”, y de las insufribles vitrinas de los centros de negocios. Por supuesto, la cultura y sus derivados se ven enfrentados a la “estrechez del tiempo”, endonde los sujetos no pueden, ni deben desperdiciar momentos valiosos; los espacios deocio son anulados por “el tiempo libre”.La última denominación –“tiempo libre”- (Adorno) se ha convertido en un factor de vitalimportancia para pensar y delimitar los actos humanos. Los hombres se ven enfrentados aun aparato que los determina en todas sus actividades, están cada vez más programadosdentro de los órdenes establecidos por el consumo y por la urgencia de la movilidad delcapital. Los tiempos necesarios para la “productividad” se amplían con la mismavelocidad que el consumo, cada vez se requiere más dinero -la mercancía de lasmercancías, como la denominó Marx- para acceder a los bienes establecidos comonecesarios y promocionados bajo la denominación de “calidad de vida”, y dentro de esos bienes están sin discriminación los productos de la industria cultural. Así, se pierdentodos los cánones de juicio que permiten determinar y diferenciar el arte del mero ysimple capricho, y la obra literatura del simple ejercicio de la escritura; lo mismo sucedeen todos los campos de la cultura. Esos “bienes” han adquirido una característica que losdetermina: deben ser de fácil digestión, no pueden ser complejos y mucho menosdemasiado profundos, de cómodo y sobre todo rápido consumo. La época prefiere loliviano, lo epidérmico, aquello que no genere demasiado desgaste, pues las energías sedeben dirigir a otras actividades, las objetivadas como productivas, que en cualquier casono son los del Pensar, en el sentido fuerte del termino.Así las cosas, la Universidad se ve obligada a las superficialidades, pues eso le permitetener un público cautivo y evitar la contradicción, manteniéndose en el mercado, de esemodo no se enfrenta al mundo contemporáneo sino que se adapta a él. Generando unsaber instrumental que aparece como complejo y difícil pero que en realidad apenas exigecapacidad de memoria; allí no es necesario un alto nivel de interpretación y de valoraciónde los diversos espacios sociales, científicos y estéticos, tampoco se exige que elindividuo reflexione sobre su situación en el mundo, y mucho menos sobre la importanciade sus actos en el entorno social, la realidad se aparece como compuesta de un solo nivel,que es entendido de modo homogéneo. Las prácticas de la educación se condicionan cadavez más a la idea de lo lúdico, entendido preferiblemente como un pasar el tiempo sin5

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