Presentations & Public Speaking

Del Patrimonio de la Corona hasta el actual Patrimonio Nacional (1819-1950

Description
A partir de la Constitución de 1812, empezó un proceso por el que el Estado fue nacionalizando los bienes del Patrimonio de la Corona. En este proceso, los gobiernos liberales, que consideraban los bienes de la Corona como una parte del Estado,
Published
of 37
All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
Related Documents
Share
Transcript
  Del Patrimonio de la Coronahasta el actual PatrimonioNacional (1819-1950) P AZ CABELLO CARRO 1.SITUACIÓN DE LOS BIENES DE LA CORONA ALINICIARSE EL ESTADO BURGUÉS E L concepto de Patrimonio Cultural es reciente, aunque losbienes no lo sean. Abarca a todos los bienes definidos comode interés, independientemente de su propiedad. El proceso deotorgar un valor de interés general a los bienes relevantes hasido largo. En la medida que el Estado contemporáneo seasentaba a lo largo del siglo XIX, éste se fue haciendo con la propiedad deuna serie de bienes que hubo de conservar. Estos bienes eran patrimonio dela ciudadanía, independientemente de que ésta tuviese capacidad dedisfrutarlos y el Estado fuese capaz de mantenerlos debidamente. En esta nueva sociedad del XIX, las recientes fortunas sin más patrimonioque el dinerario, bienes raíces y negocios, necesitaban un patrimonio muebleen parte moderno y en parte antiguo, compitiendo con las antiguas casasnobiliarias y el Estado. Se comenzaron a formar colecciones de objetos dearte y decorativos con sentido de colección y no de ajuares domésticos,independientemente de cómo los exhibiesen. El Estado, en la medida en que fue controlando los museos que creó paraconservar las colecciones públicas, empezó a interesarse por la gestión de losbienes privados, lo que suscitó rechazos por parte de la Iglesia y demás Doctora enHistoriadel Arte.CuerpoFacultativodeConserva-dores deMuseos. E s  t   u d i    o s  P ATRIMONIO C ULTURALY D ERECHO18 / 2014 249     D  e   l   P  a   t  r   i  m  o  n   i  o   d  e   l  a   C  o  r  o  n  a   h  a  s   t  a  e   l  a  c   t  u  a   l   P  a   t  r   i  m  o  n   i  o   N  a  c   i  o  n  a   l   (   1   8   1   9  -   1   9   5   0   ) P ATRIMONIO C ULTURALY D ERECHO18 / 2014 250 propietarios que creían que en la propiedad privada no cabían intervencionesestatales. La creciente conciencia pública que valoraba determinados bienesartísticos e históricos como de interés general obligó al Estado a abordar sugestión. Para acotar las competencias del Estado se necesitaba definir losbienes a proteger objetivando el “reconocido valor artístico”, lo que ocurrióbásicamente a principios del siglo XX. Hubo dos frentes, el de lasintervenciones en edificios antiguos y yacimientos, y la exportación de losbienes muebles. Por su parte, la Corona, a mitad de camino entre el Estado y la propiedadprivada, había hecho de uso público algunas de sus colecciones sin perder porello su propiedad. Esta situación intermedia de unos bienes de propiedadprivada y uso público, acabó decantándose en propiedad pública, aunque lahistoria ha dejado unas huellas diferenciadoras. También una parte importantede las colecciones privadas de relevancia y museísticamente organizadasacabaron gestionadas por el Estado. Intentaremos abordar este proceso detransformación. 2. UN PROYECTO CONSERVADOR QUE ACEPTABA LOSHECHOS CONSUMADOS: EL MUSEO DEL PRADO La constitución de Cádiz de 1812 respetó las propiedades ancestrales de laCorona, consintiendo que conservase su estructura de mayorazgo aunque éstoshubieran sido abolidos. Era una contradicción que solo podía entenderse anteel expolio del invasor francés y a su política ilustrada de musealización debienes de la Corona. Porque, al tiempo que se dictaba la Constitución de 1812,José I Bonaparte, a instancias de Mariano Luis de Urquijo 1 , sacaba de lospalacios reales pinturas para formar un museo; aunque también para disponerde ellos como su propiedad personal. Ambas políticas, sobre todo la de Cádizde 1812, contribuyeron a respetar el Patrimonio de la Corona como parte delEstado. El mandato “las Cortes señalarán los terrenos que tengan porconveniente reservar para el recreo de su persona” 2 que reconocíaimplícitamente que el Estado tenía el derecho a deslindar propiedades, llevó amedio siglo de negociaciones y a una progresiva nacionalización de sus bienes. Un Decreto 3 dictado seis meses antes de la Constitución de 1812, era mássevero con las propiedades reales , ya que confiscaba y ponía en venta las fin-cas de la Órdenes Militares, de conventos destruidos y las alhajas y fincasreales y Sitios Reales excepto los que se destinasen al servicio y recreo delRey y la mitad de baldíos y realengos 4 . Dado que estaban sitiados y apenascontrolaban el territorio, y dado que desde comienzos de 1811 había comen- 1 Cabello, 2010, pp. 67-85 y 93. 2 Art. 214 de la Constitución de 1812. 3 Decreto de 13 de septiembre de 1811 4 Tomás y Valiente, 1971, p.53.  zado el retroceso francés con el abandono de Portugal y el levantamiento desitios como Badajoz, se puede entender que el Gobierno gaditano quisieseusar los bienes muebles e inmuebles de la Corona sitos en los territorios quefuera recuperando. Para septiembre debían haber llegado a Cádiz noticias delúltimo expolio al Patrimonio de la Corona: en febrero de ese mismo año, JoséI Bonaparte, que ya se había hecho con las joyas de la Corona en 1808, des-cribía la desesperada situación económica que le había llevado a vender losvasos sagrados de la real capilla y los objetos de valor que aún quedaban enPalacio 5 . Aunque la Constitución de 1812 tuvo escasa aplicación por elregreso de Fernando VII en 1814 como Rey absoluto, la norma sentará pre-cedente de las siguientes incautaciones excepto en el caso de los bienes de laCorona cuya regulación a la vez que expropiación de parte de ellas, deberáesperar hasta la Ley de 1865. El primer paso quizá fuese el de Fernando VII 6 . Robadas por el Rey Josélas joyas de la Corona y vajilla reales y expoliados sus bienes muebles einmuebles, quiso modernizar sus palacios y amueblarlos de acuerdo con elempaque y riqueza de un Rey absoluto, lo que puede observarse en lashabitaciones de maderas finas del Escorial donde instaló su despacho o en lacarroza de ceremonia. Desechó definitivamente las antiguas pinturas que,sacadas de sus palacios para formar el Museo de Pintura josefino, seacumulaban en Madrid. Las colgó y almacenó bajo el nombre de Museo de Pinturas que abrió en 1819, optando por la política de hechos consumadosque respondía a una corriente ilustrada española de exhibir las coleccionesreales que ya había adoptado José I. Para diferenciarse del francés, cambió lasede del palacio de Buenavista por el edificio ideado por su abuelo Carlos IIIpara el Real Gabinete de Historia Natural en el paseo del Prado junto alpalacio del Buen Retiro. Aunque era ésta una zona pensada para el desarrollode las ciencias, junto al Jardín Botánico y el Observatorio Astronómico, lapoca sutileza mostrada por Fernando VII y su Gobierno al situar la pinacoteca junto a las ciencias, le permitió reforzar la continuidad dinástica en materiamuseística al mismo tiempo que se diferenciaba de su padre Carlos IV al quehabía destronado y estaba a punto de morir en el destierro; diferenciaciónobservable incluso en el ámbito personal, observable en el uso dehabitaciones y palacios diferentes de los de su padre. El palacio de Buenavista quedó destinado en 1816 a dependencias delEjército y a Museo Militar que había fundado y abierto Godoy en 1803 y1805 respectivamente, ya que su sede en el cuartel de Monteleón (hoy plazadel Dos de Mayo) había quedado en ruinas al ser, en 1808, el centro de lasublevación contra los franceses 7 . Era el momento en el que los paísesamericanos proclamaban su independencia y que el Rey enviaba sus Ejércitos E s  t   u d i    o s  P ATRIMONIO C ULTURALY D ERECHO18 / 2014 251 5 Cos-Gayón, 1881, pp. 240-247. 6 Véase, entre otros, Antigüedad, 1999; Madrazo, 1945, Portús, 1994. 7 Castrillo, 1999, pp. 34-39.     D  e   l   P  a   t  r   i  m  o  n   i  o   d  e   l  a   C  o  r  o  n  a   h  a  s   t  a  e   l  a  c   t  u  a   l   P  a   t  r   i  m  o  n   i  o   N  a  c   i  o  n  a   l   (   1   8   1   9  -   1   9   5   0   ) P ATRIMONIO C ULTURALY D ERECHO18 / 2014 252 a combatirla. Se advierte una idea que perdurará: los cuadros y objetos devalor pero que estaban fuera de moda y en desuso por parte del propietario,pasarán a almacenes especiales de fácil exhibición que se llamarán museos.No era el Museo de Pinturas la primera colección de propiedad personalde la Corona conservada y exhibida en local propio: la Real Armería sedesplegaba desde el siglo XVI en el edificio de las antiguas caballerizas frentea Palacio. Aunque tras la invasión francesa la Armería estaba en una situaciónlamentable, tenía un edificio propio, mientras que las pinturas carecían de él.El Museo de Pinturas no fue más que el proyecto político de un Gobiernoaltamente conservador que supo hacer virtud de la necesidad de poner ordenal desbarajuste de pinturas acumulándolas en una sola sede, ya que larestitución a sus lugares de procedencia y su colocación de manera adecuadadebía ser más complicada que continuar manteniéndoles centralizados. En unGobierno del Antiguo Régimen en el que prevalecía la voluntad real, lacuestión de la propiedad era secundaria, siendo más relevante la asignaciónpresupuestaria concedida, lo que dependía en parte de la Administración, yel interés personal del monarca, lo que no era el caso. 3. SEGREGACIÓN DE BIENES Y REALES INSTITUCIONESDESGAJADAS DE LA CORONA En el Trienio Liberal (1820-1823), iniciado con el pronunciamiento deRiego y la jura de la Constitución de 1812 por parte de Fernando VII, secumplió lo ordenado por la propia Constitución: el Ministro de Haciendadictó el Decretó de 28 de abril de 1820 que ordenó el deslinde entre el Patri-monio de la Corona y el Patrimonio privado, ordenando la segregación parala venta de las fincas que no fuesen necesarias para el recreo del Rey. A pesarde que el Decreto fue abolido al finalizar el Trienio, el listado de bienes realesque aparecía fue un constante punto de referencia en las negociaciones pos-teriores. Además, el Decreto establecía la prohibición de enajenación inclusode los bienes muebles, ya que al Monarca solo le pertenece su uso y usufructodurante su vida, debiendo conservarle íntegro a su sucesor 8 . Aunque se man-tenía un derecho de naturaleza consuetudinaria, en realidad facultaba alEstado a tomar las últimas decisiones. Al volver al régimen absolutista en lallamada Década Ominosa (1823-1833), se anularon Decretos y ventas, situa-ción que volverá a repetirse.También en el Trienio Liberal se creó la Dirección General de Estudios(1821) para el desarrollo de la política educativa constitucional, establecién-dose una educación pública y gratuita estructurada en tres grados, primaria,secundaria y estudios para ejercer una profesión, donde se incluían los uni-versitarios. En 1823 se creó en Madrid la Universidad Central que absorbió 8 Memoria, 1842, p. 63-64.  la de Alcalá, los Estudios de San Isidro y las cátedras existentes en el RealGabinete de Historia Natural, propiedad de la Corona, que pasó a llamarseMuseo de Ciencias Naturales. Este museo, que había sido saqueado por losfranceses y que se había quedado sin sede al ocuparla el Museo de Pintura,hoy Museo del Prado, permaneció en el piso alto del edificio de la Academiade Bellas Artes y quedó incorporado a la Universidad y desvinculado de laCorona. Cuarenta años más tarde, las colecciones histórico-etnográficas delReal Gabinete acabaron como siendo parte de las colecciones fundacionalesdel Museo Arqueológico Nacional. Otras instituciones con el apelativo real,quedaron bajo la tutela del Estado al estar vinculadas a la enseñanza,debiendo afectar a cada institución de distinta manera 9 . Ya en 1833, al acabar la Década Ominosa y poco antes de morir FernandoVII, una Inspección General de la Instrucción Pública que sustituía a la Direc-ción General de Estudios creada por los liberales, gestionaba los RealesConservatorios de Arte y de Música, las Reales Academias, las SociedadesEconómicas, el Real Museo de Ciencias Naturales, los Reales Archivos deSimancas, Sevilla, Barcelona y Valencia. En los años siguientes, básicamentedurante el periodo de la Revolución liberal (1835-1837), las instituciones conel adjetivo “real” por haber sido propiedad de la Corona serán “nacionales”,indicativo de su pertenencia al Estado. Excepto las Academias, que conser-varon el adjetivo a pesar de su adscripción al Estado, la mayoría de estasinstituciones eran fundaciones reales que solían tener asignados recursos pro-pios, algunos provenientes de la hacienda pública, por lo que no tenían unavinculación tan estrecha con el Patrimonio de la Corona, que administrabalibremente los bienes privativos del Rey a la manera que se administraba unmayorazgo: con una parte a preservar unido para la continuidad del linaje, yotra más personal que podía ser dividida o dada en herencia. Por tanto, estasinstituciones eran más fáciles de ser traspasadas al Estado. Tal fue el caso de la Real Librería Pública, la biblioteca de uso públicoque creó Felipe V para competir con las colecciones de los Austrias. CuandoJosé I Bonaparte derribó los edificios (llamados pasadizos) que circundabanlas huertas y jardines reales (hoy plaza de Oriente) donde estaba la biblioteca,ésta fue trasladada al convento de la Trinidad de la calle Atocha, reforzándosesu uso y utilidad públicas al alejarse de Palacio, fomentándose además sudiferenciación con la actual Real Biblioteca, usada por los Reyes y los fun-cionarios del Gobierno cuya sede principal era el Palacio Real. 10 Por otra parte, solventada ya la testamentaría de Fernando VII aceptándoseel criterio de la indivisibilidad de las colecciones del Prado que solo seríanheredables con el Trono, la Corona perdió el control administrativo del Museode Pinturas del Prado que pasó a ser dirigido por pintores pertenecientes a laburguesía. La administración y los expedientes del museo dejaron de pasar E s  t   u d i    o s  P ATRIMONIO C ULTURALY D ERECHO18 / 2014 253 9 Cabello, 2012. 10 García Fernández, 2007 A.
Search
Similar documents
Tags
Related Search
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks