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Gallego Lletjos 2011: Primeros apuntes sobre identidad y registro funerario en el Mesolitico peninsular

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Gallego Lletjos 2011: Primeros apuntes sobre identidad y registro funerario en el Mesolitico peninsular
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  II J ORNADAS   DE J ÓVENES   EN  I NVESTIGACIÓN A RQUEOLÓGICA (Madrid, 6, 7 y 8 de mayo de 2009) TOMO II OrJIA (coord.) LIBROS PÓRTICO  EDITORES CIENTÍFICOS OrJIA: Pedro R. Moya Maleno, Cristina Charro Lobato, Núria Gallego Lletjós, David González Álvarez, Iván González García, Fernando Gutiérrez Martín, Sandra Lozano Rubio, BeatrizMarín Aguilera, Lucía Moragón Martínez, Paloma de la Peña Alonso, Manuel Sánchez-ElipeLorente, José María Señorán Martín.FICHA CATALOGRÁFICA© Textos e imágenes de los/as autores/rasEDITAN: Libros PórticoOrganización de Jóvenes en Investigación Arqueológica (OrJIA) Departamento de Prehistoria, Facultad de Geografía e Historia, Universidad Complutense de Madridc/ Prof. Aranguren s/n (Ciudad Universitaria), ES-28040. Madrid (España)orjia_arqueologia@yahoo.es DISTRIBUYE: Pórtico Librerías, S. A. Muñoz Seca, 6 · 50005 Zaragoza (España)distrib@porticolibrerias.eswww.porticolibrerias.es COLABORAN:COMPOSICIÓN DE LOS TEXTOS Y MAQUETACIÓN: OrJIAI.S.B.N. 978-84-7956-092-8 (de la obra completa)I.S.B.N. 978-84-7956-093-5 (del Tomo I)I.S.B.N. 978-84-7956-094-2 (del Tomo II)Deposito legal: NA-2918/2011IMPRIME Ulzama Digital 31194.- Arre. Navarrainfo@ulzama.com Impreso en España-Printed in Spain Facultad de Geografía e HistoriaUniversidad Complutense de Madrid IMAGEN CUBIERTA:  Arqueología experimental , de Javier Hernández. Foto fi nalista II Concurso de Fotografía Arqueológica JIA’09. OrJIA (eds.)  Actas de las II Jornadas de Jóvenes en Investigación Arqueológica (Madrid, 6, 7 y 8 de mayo de 2009). JIA 2009, Tomo II. pp. 444; il. escala de grises.902/904(063), 903/904(460)(063)I.S.B.N. 978-84-7956-094-2 (vol. 2)D.L.: NA-2918/2011 Departamento de PrehistoriaFacultad de Geografía e HistoriaUniversidad Complutense de Madrid  543 Primeros apuntes sobre identidad y registro funerario en el Mesolítico peninsular  NÚRIA GALLEGO LLETJÓS nu_gallego@yahoo.esDepartamento de Prehistoria. Universidad Complutense de Madrid R esumen Este trabajo pretende mostrar la riqueza y variabilidad de las prácticas funerarias del Mesolítico de la Península Ibérica. En segundo lugar, se detiene enlas prácticas de manipulación corporal postmortem y en los enterramientos colectivos, con el n de desentrañar algunos aspectos referentes a las ideasde persona y comunidad constituyentes de la identidad de estos grupos. Para terminar, rastrea los cambios que se pudieran haber dado en relación a estos aspectos a lo largo del tiempo. P alabRas C lave : arqueología funeraria, Mesolítico, identidad, persona, comunidad. a bstRaCt   This essay tries to present the variability of Mesolithic funerary practices in the Iberian Peninsula. In a more specic way, it focuses on collective burialsand post-mortem manipulations. The aim is to approach the ideas of community and person which would construct the identity of these groups. Finally,it tries to dene any changes related to these features throughout the period. K eywoRds :   funerary Archaeology, Mesolithic, identity, personhood, comunity. 1. BREVE INTRODUCCIÓN AL REGISTRO Y LAS PRÁCTICAS FUNERARIAS EN EL MESOLÍTICODE LA PENÍNSULA IBÉRICA   Las prácticas funerarias en el Mesolítico son bien conocidas en la bibliografía arqueológica europea desde el siglo XIX, pues fue en -tonces cuando se descubrieron los grandes cementerios en los concheros daneses y portugueses. Estos cementerios han captado siempre la atención de los estudios europeos sobre el mundo funerario mesolítico, si bien en los últimos años se ha empezado a resaltar la variabi - lidad que presenta ese registro, constituyendo los cementerios sólo una pequeña parte del total de las prácticas (Schulting, 1998; Verjux,2007). Tal y como vamos a ver, una mirada al registro en la Península Ibérica (PI) muestra que éste es tan variable como el europeo.La revisión sistemática del registro sobrepasaría los límites de este trabajo, por lo que presentaré sólo un somero resumen y remitiré para los detalles a las síntesis ya publicadas por otros autores (Olària, 2002-2003; Arias y Fano, 2003; Arias y Álvarez, 2004; Arias, et al. , 2009), así como a las publicaciones correspondientes en cada caso. Como puede verse en el mapa adjunto (Fig. 1), los yacimientos conenterramientos de la PI se distribuyen claramente en las zonas costeras, lo que no es extraño si tenemos en cuenta que es aquí donde se concentran prácticamente todos los yacimientos mesolíticos conocidos hasta ahora. En principio, parece que todas las personas eran sus- ceptibles de ser enterradas, pues se han hallado cuerpos de ambos sexos y de todos los rangos de edad. Además, en aquellos yacimientosen los que hay muestra suciente para reconstruir las densidades y la pirámide demográca (i.e. los cementerios de los concheros atlánti - cos), tampoco se observan diferencias sustanciales en las distribuciones de edad y sexo (Cunha, et al. , 2003: 186).En general, se observa una gran variedad de prácticas funerarias (Fig. 2). Está constatada la práctica de enterramientos tanto indi - viduales como colectivos, en tumbas aisladas o acumuladas en cementerios. Los enterramientos se realizaron asociados o separados decontextos habitacionales, dentro de cuevas o al aire libre, asociados a concheros o no. Los cuerpos se enterraron en fosas o se deposi - taron directamente en las supercies, cubriéndose posteriormente con “túmulos” de tierra, piedras o conchas. En algunos de los casos,la disposición de los huesos indica que la esqueletización del cuerpo se produjo sin la presión del sedimento, bien al aire libre o bien encámaras huecas (por ejemplo: Tito Bustillo, Cingle del Mas Nou o Nerja).En ningún caso puede hablarse de ajuares. Cuando se han podido identicar objetos acompañando a los cuerpos, se trataba de her  - ramientas y adornos personales (conchas o dientes de ciervo perforados). Sin embargo, en ciertos casos se han reconocido elementos(ocre o alguna parte de un animal) que cabría explicar como deposición intencional. En cuanto a las posturas, se muestran igualmentevariables en el conjunto de la PI. Los cuerpos se depositaron indistintamente en decúbito dorsal o lateral, exionados o estirados yadoptando la cabeza y las extremidades múltiples posiciones. No obstante, en aquellos sitios con más de un enterramiento las pautasdeposicionales son muy estandarizadas: en decúbito dorsal exionado en los concheros de Muge y en los Canes; lateral y exionado enlos de Sado y el Collado.Dentro de esa diversidad de prácticas destacan dos aspectos concretos y visibles en el registro, en los que me detendré: los enterrami - entos colectivos y las prácticas de manipulación corporal (cuestión que no se ha abordado nunca y que, incluso, se niega deliberadamente JIA 2009, pp. 543-550ISBN: 978-84-7956-094-2  544 en la PI). Partiendo de la idea de que los enterramientos, como práctica cultural, no pueden disociarse de los rasgos estructurales de losgrupos sociales que los practican, el n último de este trabajo será elaborar un boceto de ciertos rasgos identitarios de los grupos decazadores-recolectores del Mesolítico, en concreto de la idea de persona y del modo en que articulaban sus relaciones sociales, así como de las continuidades y los cambios que puedan observarse acerca de estos aspectos. 2. ENTERRAMIENTOS COLECTIVOS Y CEMENTERIOS. LAS COMUNIDADES MESOLÍTICAS Aunque es grande el número de enterramientos individuales (13 casos de un total de 22 yacimientos), vamos a centrarnos aquí enlos enterramientos colectivos, que aparecen por primera vez en Europa a lo largo del Mesolítico. Con enterramiento colectivo me reeroa la acumulación reiterada e intencional de enterramientos en una misma zona, vinculada o no a un asentamiento habitacional, idea que puede verse tanto en los cementerios o necrópolis como en las tumbas con enterramientos múltiples.En la PI contamos con una de las mayores concentraciones de cementerios del Mesolítico Europeo en los concheros de Portugal,donde se han exhumado más de cuatrocientos cuerpos en total (Cunha, et al. , 2003). Desafortunadamente, los yacimientos de Sadoy Muge fueron excavados en su mayoría en el siglo XIX y la primera mitad del XX y carecemos de información detallada y contex - tual de la mayor parte de los restos. Además de éstos, son cementerios la Cueva de los Canes (Asturias) –con tres sepulturas y cinco cuerpos  – (Arias y Pérez, 1990; 1992; Arias y Fano, 2003: 147-8) y el conchero de El Collado (Valencia) –  con trece tumbas y catorcecuerpos  –(Aparicio, 1990).En cuanto a los enterramientos múltiples se han hallado en tumbas aisladas, como en los casos del Cingle del Mas Nou – estructuracon nueve cuerpos- (Olària, et al. , 2005) o Cueva de Arintero, donde se depositaron dos cuerpos (Prada, et al. , 2007). Pero aparecentambién en las tumbas de los cementerios, por lo que cementerio y tumba colectiva no son prácticas excluyentes. Es preciso aclarar que estos enterramientos múltiples no se deben a una deposición simultánea de los cuerpos, sino a la reapertura de las sepulturas para su incorporación posterior. Aunque en el NW de Europa la práctica del enterramiento múltiple surge a principios del Mesolítico Figura 1. Mapa con la ubicación de los yacimientos con registro funerario mesolítico. 1. C. de Arintero. 2. Los Azules. 3. Tito Bustillo. 4. A. deColomba. 5. Poza l’Egua. 6. Balmorí. 7. Cuartamentero. 8. Los Canes. 9. Mazaculos II. 10. Molino de Gasparín. 11. La Garma (A, B y C). 12Truchiro. 13. J·3. 14. Aizpea. 15. Cingle Vermell. 16. Cingle del Mas Nou. 17. El Collado. 18. Tossal de la Roca. 19 Santa Maira. 20. Nerja. 21.Samouqueira. 22. Arapouco. 23. Poças de São Bento. 24. Amoreiras. 25. Vareza da Mó. 26. C. do Pez. 27. Romeiras. 28. Moita do Sebastião.29. C. da Amoreira. 30. C. da Arruda. 31. C. da Onça.  545 (Gough's Cave o Abrí des Autours) (Cauwe, 2001), en la PI no tenemos constancia hasta el VII milenio cal BC, momento en el que se datan también los primeros cementerios. Desde una perspectiva evolucionista se afrontó el estudio de los grandes cementerios tratando de averiguar las especicidades de cadauno de los enterramientos, con el n de encontrar diferencias individuales (de rango o posición social) y, así, las jerarquías entre distintosgrupos dentro de la comunidad (e.g. Saxe, 1971; Clark y Neeley, 1987). Considero, sin embargo, que el estudio de los rituales colectivos ofrece más información de los rasgos generales de la comunidad que de las diferencias entre sus miembros. Parece claro que, de forma general, el srcen de estas prácticas (enterramientos múltiples o cementerios) ha de entenderse en un con - texto en el que las comunidades comenzaron a jarse a los territorios – y, con esto, no quiero decir sedentarización en el sentido estricto dela palabra. Y, efectivamente, a lo largo del Mesolítico se ha constatado la explotación de territorios cada vez más pequeños y de forma másintensiva y exclusiva por parte de los grupos de cazadores-recolectores, que habría ido acompañada del incremento del comportamientoterritorial. Esto se aprecia en las evidencias de una explotación de recursos cada vez más locales, en la regionalización estilística o en latransformación de las pautas de poblamiento. También en el incremento de las manifestaciones funerarias y en la creación de ritualescolectivos (Arias y Fano, 2003). Todas estas transformaciones debieron ir necesariamente acompañadas de cambios en la organización social, lo que tiene que haber implicado necesariamente transformaciones en las estructuras de parentesco. Del mismo modo, habría su-  puesto un cambio ideológico en relación a la comunidad, que comenzaría a sentirse vinculada a un territorio. En este sentido, es probableque los ancestros comenzaran a jugar un papel central en la construcción ideológica, pues legitimarían tanto la comunidad como el uso desu territorio (Hernando, 2002: 117 y ss; 130-1).Según un estudio comparativo entre grupos de cazadores-recolectores realizado por Woodburn (1982), parece haber ciertas cues - tiones comunes en las prácticas funerarias de aquéllos con un modo de vida móvil; una de ellas es la inmediatez de las actuacionesrealizadas tras la muerte. La regla es depositar al cadáver en el campamento en el que ha sobrevenido la muerte y abandonarlo inme - diatamente (el mismo día). Con frecuencia es colocado en su cabaña, que es quemada o derruida antes de abandonar el sitio. Frente aesto, las prácticas de enterramiento colectivo implican un lugar de referencia en el que depositar los restos. Para que esto se pueda llevar  Figura 2. Cuadro-resumen con algunos de los rasgos funerarios de los yacimientos mesolíticos de la PI. (*) En las excavacionesantiguas, entre C. Arruda y Moita, 172 cuerpos exhumados, pero no se sabe cuántas corresponden a cada una. (**) Más lasdocumentadas en excavaciones antiguas. 1. (T)Tumba, (R)Resto aislado, (C)Cementerio. 2. (DS)Decúbito supino, (DL)Decúbitolateral, (F)Flexionado, (E)Estirado.
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