Documents

Muerte de Lavalle y Mujeres Argentinas

Description
AGRUPACIÓN DE PEÑAS AMIGAS DE LA ZONA SUD REVISTA DE DIFUSIÓN RECUERDOS DE NUESTRA TIERRA AÑO 5 - REVISTA 19 Inexplicable madrugada del 9 de Octubre del año 1841.... General Juan Galo de Lavalle A los dieciséis años era oficial y antes de cumplir los treinta general del Ejército Argentino. Para muchos fue el unitario que aceptó el oro de los fracasos por luchar contra el Gral. Juan M. de Rosas, pero para otros en cambio pagó sus errores con lo único que podía ofrendar, Su propia vida........
Categories
Published
of 37
All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
Related Documents
Share
Transcript
   AGRUPACIÓN DE PEÑAS AMIGAS DE LA ZONA SUD   REVISTA DE DIFUSIÓN RECUERDOS DE NUESTRA TIERRA AÑO 5 - REVISTA 19   Inexplicable madrugada del 9 de Octubre del año 1841.... General Juan Galo de Lavalle    A los dieciséis años era oficial y antes de cumplir los treinta general del Ejército  Argentino. Para muchos fue el unitario que aceptó el oro de los fracasos por luchar contra el Gral. Juan M. de Rosas, pero para otros en cambio pagó sus errores con lo único que podía ofrendar, Su propia vida.............. Los juicios   contradictorios que mereció Juan Galo de Lavalle, la historia juzgó su solitaria muerte en Jujuy, como una misteriosa aventura o una oscura manera de enfrentarse con el destino. La derrota de Famaillá en el mes de Setiembre del año 1841,10 persuadió de viajar a Jujuy para lograr el apoyo del gobierno local, en su lucha contra el Gral. Oribe, pero solo encontró 200 soldados raidos y tan pobres como él. Acompañado por su secretario, Félix Frías y el edecán Pedro Lacasa, el General unitario marchó entonces para alojarse en la mansión de la familia Zenavilla. Era el 8 de Octubre, y durante la madrugada del día siguiente una bala homicida puso fin a su vida y srcinó el enigma de su muerte. Narra la versión oficial que una partida federal tiroteó ese día la casa de Zenavilla y que un proyectil atravesando la pesada puerta de madera mató al Gral. Lavalle, los integrantes de esa partida declararon que lo lograron de manera Casi milagrosa : El plomo atravesó el ojo de la cerradura y dio en el corazón de la víctima. Paradójicamente, los compañeros del Gral Lavalle y sus presuntos matadores coincidieron en el relato de los hechos. En apoyo de la versión tradicional, existe un documento elevado al Gral Oribe, desde Jujuy por un militar federal de apellido Gutiérrez que dice textualmente: Ayer a las 7 de la mañana por un incidente marchaba por la calle con 8 hombres (...) Y encontré en la puerta de una casa, un soldado con insignias de unidad, y habiéndole preguntado quien era, respondió ser el asistente del Gral Lavalle a esta voz salió el expresado y al vemos con la vestimenta militar cerró la puerta, y en el acto se le realizó la descarga de 3 carabinas, cayendo muerto . Según el historiador Adolfo Casablanca, el misterio entorno del incidente se profundiza si se examina la puerta baleada. Esta se conserva en el Museo Histórico Nacional de la capital jujeña y no muestra huellas de haber sido atravesada por una bala. Los voluminosos proyectiles de aquella época dudó el investigador- hallan podido atravesar el orificio de la cerradura, es una hazaña difícil de consumar. Mucho más aún, acertarle en el corazón estando la persona de pie tras la puerta. Casablanca arriesgó otra hipótesis: Lavalle compartió su última noche con Dámasa Boedo, una salteña que se le había unido a su paso por Jujuy, se conocieron cuando ella se acercó a rogarle por las vidas de su hermano y su tío, ambos federales, que el Gral. había considerado matar y que pese a los ruegos de la joven, la ejecución tuvo lugar, lo que no impidió que la joven y el General. establecieran una apasionada relación. No sería del todo descabellado -según el estudioso- , que una tardía venganza impulsara a Dámasa Boedo, sin embargo la joven acompañó los restos de Lavalle a Bolivia y a su velatorio en Potosí. Ninguno de los compañeros del General la acusó de conducta sospechosa, y lo cierto es que a la legítima esposa del   fallecido jamás se le mencionaron las circunstancias que rodearon la muerte de su esposo. El historiador José María Rosa, lanza otra hipótesis: El suicidio, justifica su argumento, el Gral Lavalle había sido duramente criticado por el Gral San Martín, su antiguo jefe. En carta al Gral Rosas, el Libertador acusó a los unitarios que salieron a Francia para derrocar al dictador, calificándolos de Infames Traidores, cuya felonías ni el sepulcro hará desaparecer......... Lavalle conoció esa carta, por la difusión que le dio su destinatario, además del fusilamiento de Dorrego y el pacto con los franceses, no hacen más que oscurecer la tragedia de ese 9 de Octubre de 1841. Los interrogantes continúan rodeando la oscura muerte del Gral Lavalle ¿Por qué se esperó hasta el día siguiente para dar la noticia de su deceso?, ¿Cómo es posible que una partida federal se dirigiera  al sitio preciso donde se alojaba el jefe unitario?, ¿Cómo careció éste de toda protección en el instante decisivo? La incógnita en una ciudad de escasos habitantes, llevó el nombre de Jujuy por toda América. El enigma de la muerte del Gral Lavalle, el caudillo unitario, se asocia '~ una madrugada, de una provincia del norte argentino, y a una  pesada puerta de madera que aún guarda el secreto de la tragedia .   Información extractada de la Enciclopedia Argentina . Editorial Abril, Educativa Cultural S.A. Editor CésarCivita, publicación avalada porellnst. Geográfico Militar.   Biografías - Historia Biografía : Moro Díaz de López, Juana Gabriela   Patriota de la guerra de la independencia nacida en Jujuy el 26 de marzo de 1785, hija del teniente coronel Juan Antonio Moro Díaz y doña Faustina Rosa de Aguirre. El teniente coronel Juan Antonio Moro Díaz,  juntamente con Juan Martín de Pueyrredón y Ramón García Pizarro, fundaron el pueblo de Orán, del cual el teniente coronel Moro Díaz fue Regidor Alcalde. Doña Juana Gabriela Moro Díaz, contrajo matrimonio con el coronel don Jerónimo López de Carvajal -hijo del capitán Gregorio López y doña Manuela Mercado y Carvajal-, el viernes 29 de octubre de 1802 en la iglesia matriz de Salta, siendo testigos de la boda que bendijo el cura doctor Anastasio de Isasmendi, el licenciado Juan Esteban Tamayo, y los señores don Cipriano González de la Madrid y don José Tomás Sánchez.      En 1802, toda su familia se había establecido en Salta, donde la joven Juana Gabriela comenzó a gozar de prestigio por su atrayente personalidad. Su patriotismo y su audacia se pusieron de relieve durante los prolegómenos de la batalla de Salta cuando, junto a otras damas se propusieron a conquistar a los oficiales realistas con el propósito de debilitar al ejército enemigo. Juana, que era una mujer de singular belleza, se adjudicó la tarea de seducir al marqués de Yavi, jefe de la caballería española. De acuerdo con lo convenido, el marqués y varios de sus compañeros y oficiales accedieron a abandonar las filas realistas el día previo a la batalla de Salta del 20 de febrero de 1813, comprometiéndose a regresar al Perú y trabajar por la causa de la revolución. Pero el accionar patriótico y abierto de Juana Gabriela no paró aquí, ya que fue partícipe de otras acciones que la llevarían a erigirse en uno de los enemigos principales de los españoles, convirtiéndose para estos en la más anhelada presa por conquistar. Los vaivenes de la Independencia de nuestra Argentina, pasaban por Salta exclusivamente en esos momentos, y con los salteños enrolados en cimentar la nueva patria, la responsabilidad de rechazar a los realistas. Pero éstos, iban y venían de nuestra capital, de acuerdo a las circunstancias que los erigían en vencedores o vencidos.    Al invadir el Virrey del Perú, a cargo del ejército del Alto Perú, don Joaquín de la Pezuela la provincia en 1814, a raíz de las derrotas de las fuerzas patriotas en Vilcapugio y Ayohuma, lo primero que hizo el jefe español, fue tomar prisionera a Juana Gabriela Moro Díaz, la “codiciada presa”, para darle un escarmiento ejemplar. No la castigaría físicamente, dada su condición de mujer, pero para corregir desviaciones anti realistas, los hombres siempre contaron con los más refinados métodos de torturas, desde que el mundo es mundo. Pezuela la condenó a la pena capital, pero sin utilizar para ello el clásico paredón y su pelotón de fusilamiento. La hizo encerrar en una habitación de su propia casa y ordenó cerrar todas las aberturas para evitar toda comunicación con el exterior. Este cruento tormento, el del confinamiento por encerramiento, es vulgarmente conocido como “tapiamiento”, “tapiar”, o “tapiada.” Una vecina, aunque realista, se compadeció de Juana Gabriela y horadando la pared, la salvó de morir de hambre y de sed, quedándole desde entonces el mote de la emparedada  . Su casa estaba ubicada en la calle España, entre Balcarce y 20 de Febrero.   Disfrazada de coya    En la edición nº 90 del sábado 23 de junio de 1900 de la revista Caras y Caretas  , de Buenos Aires, se publicó un artículo ilustrado UNA PATRIOTA SALTEÑA, Dª. Juana Mora de López  , que se refiere precisamente a la célebre patricia doña Juana Moro Díaz de López. La misma está firmada por JACK quien aclara al final: “ Esta historia me la ha referido la distinguida matrona doña Serafina Uriburu de Uriburu, nieta del Mariscal don Juan Antonio  Álvarez de Arenales.  Dibujo de Sanuy .”   “Corría el año 1814, y Salta, la ungida por la victoria, la ciudad predilecta de Belgrano, acababa nuevamente de ser ocupada por las fuerzas realistas. Versiones contradictorias y alarmantes se oían entre las familias sobre la suerte del ejército de la patria. Unas lo daban victorioso, y otras vencido y disperso.   Para el patriotismo de aquellas abnegadas mujeres salteñas  – en quienes se realizaba el sueño de la antigua Grecia, la amante hecha hombre, de exquisita elegancia de formas, con espíritu viril, digno de ciencia y de sabiduría-, cuyos padre, esposos o hermanos militaban en el ejército argentino, la situación se tornaba cada vez más desesperante.   Santa Rita, cuya novena se hacía en esas noches, era implorada constantemente en auxilio de los libertadores, y jamás salieron de corazones más nobles y amantes, oraciones más fervientes que aquellas en que se imploraba la victoria para las armas de la patria.   Dios iba a oírlas…   La falta de noticias, empero, teníalas en cuidado y desconsoladas.   Una noche alguien propuso que saliera un chasque en busca del ejército libertador, con el fin de hacerle conocer al general Arenales, que lo mandaba, la posición de los invasores, su número, etcétera.   Pero, ¿quién iría? Confiarle la delicada misión a un muchacho o á un desconocido, era peligroso por las probabilidades de que pudiese caer en poder de los españoles, que lo juzgarían como espía.   “ Yo iré, y ustedes cuidarán de mis hijos”, dijo una de aquellas valerosas damas y momentos después desparecer de la reunión.   Noches después, un coyita que llevaba sobre sus débiles hombros unas alforjas repletas de coca y cascarilla, con burdas ojotas en los pies y cubierta la cabeza con el clásico sombrero de vicuña de anchas alas, golpeaba a altas horas la puerta de la casa que habitaba la esposa del general Álvarez de  Arenales. Franqueada la entrada, se hizo conducir a la sala y pidió hablar a solas con Serafina. Una vez con la distinguida dama en su presencia, arrojó al suelo el sombrero, desátose el cabello, y después de un “ ¡ viva la patria  !”  , le dijo, “ mañana    tu esposo estará aquí, pues viene de marcha forzada por el
Search
Tags
Related Search
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks