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Reflexiones Acerca Del Objeto De La Prueba En El Proceso Civil

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Reflexiones Acerca Del Objeto De La Prueba En El Proceso Civil. Prof. Dr. Mario Alberto Fornaciari. El presente trabajo integra el capitulo de igual título y autor del libro Derecho Procesal en vísperas del siglo XXI , en memoria de los profesores Isidoro Eisner y Joaquín Alí Salgado Publicado por la Fundación de Estudios Superiores e Investigación (FUNDESI) y su publicación en este medio ha sido debidamente autorizada. 1.- Planteamiento Del Tema Al referirnos al objeto de la prueba debemos rea
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  Reflexiones Acerca Del Objeto De La Prueba En El Proceso Civil.   Prof. Dr. Mario Alberto Fornaciari.El presente trabajo integra el capitulo de igual título y autordel libro Derecho Procesal en vísperas del siglo XXI , en memoria de losprofesores Isidoro Eisner y Joaquín Alí Salgado Publicado por laFundación de Estudios Superiores e Investigación (FUNDESI)y su publicación en este medio ha sido debidamente autorizada. 1.- Planteamiento Del Tema  Al referirnos al objeto de la prueba debemos realizar unas previas precisiones.La idea de objeto debe ser separada de la de causa o principio y de la definalidad. No intentamos abordar los fundamentos de la prueba ni su particulartélesis. Nuestras reflexiones tienden a caracterizar la materia sobre la que recaela actividad probatoria; ese sustrato configurativo de un núcleo o punto deimputación de determinadas consecuencias jurídicas. En otras palabrasintentamos una aproximación al qué de la prueba, dejando de lado el quién, elcómo y para qué de la misma. 2.- Discrepancia Doctrinaria. La divergencia de los autores acerca del objeto de la prueba se encuentrapolarizada básicamente en dos grandes grupos. Los que sostienen que en elproceso deben probarse los hechos y los que sustentan que la prueba deberecaer sobre las afirmaciones que las partes hacen de esos hechos.Entre los que se ubican en el segundo de los sectores encontramos, en primerlugar, a Sentis Melendo quien sostiene que habitualmente se dice que seprueban los hechos a lo que califica de erróneo, desde que los hechos existen yla materia probatoria recae sobre las afirmaciones referidas a esos hechos. Laspartes, sostiene este autor, afirman lo que saben y requieren al juez laverificación o comprobación de sus aseveraciones. Los justiciables averiguan yafirman el resultado de esa búsqueda, el magistrado verifica (1).En similar posición se ubica Carnelutti quien a partir del lenguaje comúnconceptualiza a la prueba como comprobación de la verdad de unaproposición, sólo se habla de prueba a propósito de alguna cosa que ha sidoafirmada , para concluir que las partes afirman y el juez comprueba (2). Asimismo Couture sostiene que probar es demostrar la certeza de un hecho o laverdad de una afirmación. Para este autor la prueba civil es ...comprobación,demostración, corroboración de la verdad o falsedad de las proposicionesformuladas en el juicio . Empero atenúa un tanto su afirmación al sustentar queel objeto de la prueba lo constituye el hecho o conjunto de hechos alegados porlas partes (3).  En esta línea doctrinaria se ubica también Herrero quien afirma que prueba el juez cuando forma convicción acerca de la probabilidad de una afirmación (4).En antitética posición a la consignada, se sostiene que el objeto de la prueba loconstituyen los hechos. En tal sentido Chiovenda distingue claramente entrehechos y afirmaciones. Dice el autor citado: Los hechos de influencia en elproceso civil deben de ordinario ser afirmados por las partes para que el juezpueda tenerlos en cuenta... tales hechos, deben, regularmente, ser probadospor las partes para que puedan considerarse existentes (5).En igual sentido se pronuncia Alsina, para quien los hechos que se alegan comofundamento del derecho que se pretende constituyen el objeto de la prueba;agrega que no hay derecho que no provenga de un hecho y precisamente de lavariedad de hechos procede la variedad de derechos (6).Este criterio doctrinario parte de la distinción entre alegaciones, donde seinvocan hechos de los hechos mismos. En el acto alegatorio las partes afirmano niegan la existencia de un hecho o la aplicabilidad de una norma jurídica (7).Por lo tanto la afirmación forma el núcleo objetivo de la alegación, no de laprueba (8).Como atinadamente señala Devis Echandía(9), de aceptarse la tesis queconsidera a las afirmaciones como objeto de la prueba, habría que concluir que,cada uno de los medios probatorios debería estar constituído también por esasafirmaciones. Empero la realidad demuestra la falsedad de tal inferencia. Lostestigos declaran sobre los hechos que han percibido sensorialmente conindependencia de las afirmaciones de las partes y generalmente en laignorancia de tales aseveraciones. Los documentos pueden suministrarconocimiento de situaciones no alegadas y los informes pueden aportarcircunstancias y elementos desconocidos para los sujetos de la relaciónprocesal. Si llevamos aún más allá estas reflexiones, podemos observar que elCódigo Procesal Civil y Comercial de la Nación (art.163 inc.6o ap.2) estableceque La sentencia podrá hacer mérito de los hechos constitutivos, modificativoso extintivos, producidos durante la sustanciación del juicio y debidamenteprobados, aunque no hubiesen sido invocados oportunamente como hechosnuevos .De lo expuesto se infiere que la afirmacion no es el necesario antecedente de laconsecuencia configurada por la convicción judicial. En otras palabras, puedeproducirse prueba sobre hechos no alegados pero vinculados inmediatamente ydirectamente a la cuestión debatida.La concepción que acepta lo afirmado como objeto de prueba tiene un enfoqueparcializado de la cuestión, toda vez que centra el núcleo argumental en laactividad de las partes obviando la figura del juez.Es cierto que tanto actor como demandado intentarán probar el fundamentofáctico de sus afirmaciones pero el magistrado tiene facultades suficientes para  determinar la existencia y sustento de los hechos (10). Las facultadesinstructorias de los jueces existen con independencia de las afirmaciones de laspartes con la única limitación del thema decidendum . Cuando las partes handeterminado el alcance del litigio, queda a cargo del juez hacer lo necesariopara el esclarecimiento de la cuestión planteada (11).Llegados a este punto podemos observar que la tesis de las afirmaciones haquedado un tanto debilitada en su contenido; no alcanza para explicar todas lassituaciones en que pueden aparecer como probados hechos que nunca fueronafirmados y excluye la figura del juez que siempre será un heterocompositorajeno a los justiciables y a sus alegaciones.La generalidad de la doctrina se inclina a aceptar los hechos como objeto de laprueba, incluyendo en ellos la ley extranjera, la costumbre y según algunos lasreglas de experiencia y los juicios que se emitan sobre los hechos (12).Sin embargo, la multiplicidad de cuestiones que pueden suscitarse determinaque los autores tiendan a buscar un concepto de hecho que los involucre atodos. En este orden se ha dicho que objeto de la prueba judicial son loshechos pasados, presentes o futuros y los que pueden asimilarse a ellos(costumbre o ley extranjera). Se trata de tomar el término en sentido amplio yno gramatical (13). Empero estas afirmaciones requieren de un análisisdetenido. 3.- Una Digresión Gramatical. En su primera significación gramatical, la voz hecho es partcipio pasadoirregular del verbo hacer. En su forma sustantivada, el vocablo indica acción uobra; asunto o materia de que se trata; caso sobre el que se litiga.En el uso corriente da idea de algo acontecido, pasado o realizado. Volvamos ahora sobre la aseveración doctrinal formulada al cierre del capítuloanterior. Allí se dijo que los autores intentan ampliar el término hecho hastaexceder su acepción gramatical.Siguiendo tal criterio se equiparan al mencionado vocablo las conductashumanas; los hechos de la naturaleza; cosas u objetos materiales y aspectos dela realidad material; la persona humana (en cuanto a su existencia ycondiciones físicas o mentales); estados o hechos síquicos o internos delhombre (14).Es evidente que se trata de una concepción demasiado amplia, sin embargo noes aún exorbitante respecto al contenido regular del término en análisis.Pueden si intentarse algunas precisiones. En este orden la persona humana noes en si misma un hecho, lo son su existencia, su capacidad, su estado físico,  etc. En lo que hace a estados internos de la mente habrá de estarse a suexteriorización merced a síntomas y comportamientos.Distinta cuestión plantean los juicios emitidos sobre los hechos materia deprueba. Existe una cierta inescindibilidad entre la situación fáctica y la idea o juicio que sobre ella tenga la persona que la percibió. Sin embargo, aún cuandohecho y apreciación subjetiva no puedan separarse, siempre será aquél y no el juicio a su respecto el objeto de la prueba.En cuanto a la ley extranjera recordemos que la nota al art.13 del Código Civilla asimila a un hecho. En realidad, al requerirse la prueba de la ley foránea, serequiere la prueba de una serie de hechos, a saber: la existencia de la norma,su vigencia y aplicación temporal a la cuestión sustancial debatida.Otro tanto cabe decir de los usos y costumbres en la medida que se requiere suprueba.Esta siempre estará referida a conductas reiteradas en el tiempo con concienciasocial de su obligatoriedad.Finalmente, las reglas o máximas de experiencia no son, según la doctrina casiunánime (15), objeto de prueba sino normas destinadas a orientar el criteriodel juzgador que a lo sumo pueden admitir una prueba contraria (16).Con lo hasta aquí expuesto podemos afirmar que el contenido del términohecho no ha sido demasiado forzado en el intento de la doctrina por abarcar lamayor cantidad de situaciones de posible planteamiento.Empero existe una particular situación que debemos estudiar con ciertodetenimiento. 4.- Los Hechos Que Nunca Se Han De Producir. Recordemos que la doctrina nos habla de hechos pasados, presentes y futuroscomo objeto de la prueba en el proceso.Sin embargo hay algunas situaciones de particular relevancia jurídica que nopueden incluirse en ninguna de esas posibilidades. En efecto, supongamos queun destacado deportista profesional sufre un serio accidente que interrumpepor un prolongado lapso el desarrollo de su actividad. El disvalioso efectoeconómico estará dado por la pérdida de premios o mejoras contractuales.En similar condición puede encontrarse una afamada modelo o un simplevendedor remunerado por porcentajes o comisiones.En cualquiera de estos supuestos cabe reclamar el lucro cesante (art.519 y1069 del Código Civil). Ahora bien, el reclamo en cualquier caso, estará dirigidoal resarcimiento de lo que debió percibirse y no lo fue en gracia al evento
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